Desde que en 1974 se introdujo con éxito el cisplatino para tratar el cáncer de testículo e incrementar espectacularmente la curación de personas afectadas, el oncólogo Lawrence H. Einhorn se ha convertido en una de las figuras más eminentes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, en Indianápolis (Estados Unidos). Allí se ocupa de unos 500 casos nuevos anuales, más del quíntuple de los que se estima ocurren cada año en la comunidad gallega, y tiene pacientes conocidos, como el exciclista Lance Armstrong. Ayer habló del pasado, presente y futuro de este tumor en la asamblea general del Grupo Germinal, que reúne a especialistas de más de 70 hospitales españoles, y que estudian en Santiago avances en el tratamiento de cánceres de testículo.
-¿Cómo ve el futuro del tratamiento del cáncer de testículo?
-Dado el alto porcentaje de curación que se consigue ahora mismo, pues el 80 % de los pacientes con metástasis se curan, el futuro está en conseguir que los tratamientos sean menos tóxicos: dar menos ciclos, menos dosis, prevenir los efectos secundarios a largo plazo y evitar las secuelas tardías del tratamiento. Que a 15 o 20 años el paciente no tenga secuelas.
-Tras casi cuatro décadas de uso, ¿cómo valora el impacto del cisplatino sobre este mal?
-Cuando empecé a usarlo fue como un milagro, como un viaje a la Luna. Hasta entonces los oncólogos conseguíamos beneficios muy modestos con los pacientes, del 5-10 % de supervivencia. Con el cisplatino el cambio fue radical, porque personas que morían en un año pasaron a curarse. La magnitud del efecto de ese fármaco creo que no se ha repetido para ningún otro, y dudo que se consigan avances tan grandes en el futuro inmediato.
-Además del de testículo, se ocupa también del tumor de pulmón. ¿Ve relación entre ambos?
-No hay una relación directa. La población más afectada de tumores de testículo es muy joven, no se sabe muy bien por qué; y en pulmón es más mayor. Con el cisplatino se consigue una respuesta y una curación muy elevada del tumor de testículo; sin embargo en pulmón se consiguen importantes éxitos en el tratamiento inicial, pero después el paciente se muere por metástasis del tumor.
-¿Qué futuro ve para el cáncer de pulmón?
- Sabemos que el tabaco tiene relación con el desarrollo del cáncer de pulmón, y que lo mejor es no fumar. El futuro debe pasar por encontrar tratamientos personalizados para cada paciente. Así como el cisplatino consiguió revolucionar el cáncer de testículo, el reto con pulmón es conseguir fármacos que actúen y consigan éxitos en pequeñas parcelas.
-Trató a Lance Armstrong y colabora en su fundación. ¿Influye conocer que personajes conocidos sufren cáncer?
-Claramente, sí. Armstrong fue una alerta; lo que consigue gente tan conocida es que todo el mundo esté más consciente de que puede padecer cáncer. Eso incide mucho sobre el diagnóstico precoz. Al conocer lo que le ha pasado a este ciclista se acude antes al médico ante un bulto o una sospecha, así se puede diagnosticar antes, mejorar los tratamientos y evitar metástasis.
-¿Cómo valora la situación actual de Armstrong, tras el conflicto con el dopaje?
-Siempre le dije a Lance Armstrong que el legado que iba a dejar no eran sus éxitos deportivos; importa más su fundación que los 7 Tours de Francia que ganó. Con la fundación se han evitado muchas muertes, ofreciendo diagnóstico temprano, eso es su verdadera aportación, pues es una de las fundaciones que más beneficios ofrece sobre diagnóstico precoz y sobre la importancia del cáncer.