Alguien escribió esta historia en un poemario de aliteraciones en verso, en una página en blanco, mitad autopista al infierno, mitad escalera al cielo. Nos conocimos una noche de lluvia en un silencio entre canciones. El alcohol regalaba abrazos, risas, besos, caricias; los poetas, algún verso de nadie, y los novios, el prólogo de una noche de bodas de un frío mes de invierno. Antes del amanecer ya me habías contado tu colección de secretos, y yo, mi adolescencia de defectos. Comenzamos a compartir tardes de apuntes, de libros; tardes de miradas de reojo bajo un foco de biblioteca que casi nunca funciona. Confieso que alguno de nuestros encuentros no fueron un capricho de la casualidad.
¿Y qué si me apetecía verte? Entramos en erupción, como el Llaima, días después. Hacía frío, llovía, y en el asiento trasero de un coche, una radio desafinaba sin fin un estribillo en desorden; pongamos que hablo de Joaquín, 19 días y 500 noches. Mientras, un negro y una mujer competían por la presidencia del país de tres o cuatro letras. El mundo estaba cambiando. Y después, Fidel; un enfado nuestro sin un aparente porqué; Medvédev; en Mondragón la hija de Isaías pidiendo justicia y nosotros pidiéndonos explicaciones, ¡qué arrogantes somos a veces! Un poco de mano izquierda, cuatro años más. Un je t?aime escrito en la primera página del último de Savater, La hermandad de la buena suerte. Y tú, que te cuestionabas si eso de la buena suerte existe, que se lo pregunten al matrimonio del vuelo de Spanair al que no dejaron facturar. Una riña, otra pelea, otra discusión... También llegó a nosotros esa palabra que no se cansan de repetir en periódicos y telediarios. Más de tres meses sin vernos, sin hablarnos, y hoy me envías un mensaje en descuidada ortografía: «Tengo q hablar contigo». Alguien escribió esta historia en un poemario de aliteraciones en verso, en una página en blanco, mitad autopista al infierno, mitad escalera al cielo. No fuiste tú, nunca tuviste la necesidad de desahogarte en un papel; quizá fui yo, no sé, no lo recuerdo. Mañana nos vemos.