Los vecinos llevan una semana deshojando flores para el montaje de hoy
25 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Faltan pocas horas para que los vecinos de la localidad coruñesa de Ares tomen las calles y comiencen a crear las populares alfombras florales que engalanarán la villa este fin de semana. Una fiesta que se celebra desde hace veintiséis años y acaba de ser declarada de interés turístico de Galicia. Pero, para poder disfrutar de los espectaculares colores y dibujos de estos diseños, la asociación organizadora de la fiesta, formada por seis pequeñas agrupaciones, lleva varias semanas preparándose, un trabajo menos reconocido en el que participa toda la familia.
Durante el último mes cada grupo se ha encargado de buscar el material con el que realizarán sus dibujos. Pero ¿cuál es el secreto de los colores que conforman las alfombras? Pétalos, semillas variadas y, sobre todo, mucho serrín teñido. «Este ano foi moi malo para as sementes, tivemos que buscar outros materiais», explica Teresa Vilar, encargada del grupo que decorará un tramo de la calle de la Iglesia hasta el muelle.
Lo primero siempre es recoger las ramas de tuya que se convertirán en el verde. Después se cosechan las flores más fuertes, las que aguantan más tiempo sin marchitar, como el pampillo, una margarita amarilla que crece silvestre en el campo, o el cardo. Por último, se recogen las flores principales, como las rosas, hortensias o la lavanda.
Mientras las mujeres y niños se han encargado durante toda esta semana de deshojar las flores, pétalo por pétalo, con una increíble mañana, sus maridos trabajan bajo el sol pintando las guías que servirán de base para el diseño de esta noche. «Antes participaba toda a familia, agora os xóvenes xa non queren saber nada. Só veñen pola noite cando hai festa», lamenta Paca Vilar, integrante del grupo que decorará un tramo de la calle María.
Entre la decena de señoras que forman este grupo destaca un joven de 17 años, Iago, que lleva en esto desde que tenía 4 años. Al principio participaba toda su familia, ahora solo sigue su padre, uno de los encargados de salir al campo con el tractor a recoger material. «A otros chicos les diría que se pasa muy bien, pero que venga solo el que le guste; es mucho trabajo», explica Iago.
Esta noche, quienes llevan trabajando todo el mes cederán el testigo a vecinos y turistas que colaborarán en la elaboración, una fiesta que promete alargarse hasta la madrugada. Mañana podrán visitarse los diseños hasta primera hora de la tarde. Y tras la celebración de la misa del Corpus, a las cinco, saldrá la tradicional procesión, encabezada por los niños que han celebrado este año su comunión, que deshará las alfombras.
Rosas, hortensias, lavanda y pampillo decoran la villa en una fiesta con 26 años de historia