A Cacheiras, «vuelvo y repito»

nacho mirás ENVIADO ESPECIAL

SOCIEDAD

Correos y generales lucharon a voz en grito en los atranques

07 mar 2011 . Actualizado a las 15:34 h.

«¡Vuelvo y repito! ¡Viva don Manuel Ramos en compañía de su esposa y de toda su familia, como natural y vecino de esta parroquia! ¡Viva la gente de su mayor aprecio!». Si lee todo esto con tono de pregonero, entonces se hará una idea de cómo suenan los vivas que, en tiempo de entroido, correos y generales entonan por las parroquias de Teo, a escasos kilómetros de Santiago. Vaya por delante que Manuel Ramos, al que le desean que viva, aflojó la mosca. Ayer tocó Cacheiras, meca del entroido que ha sabido conservar y recuperar la tradición, como también en el vecino municipio de Boqueixón.

Los vivas sirven para animar a los parroquianos y anticipan los atranques o altos, auténticos duelos dialécticos protagonizados por jinetes espectacularmente vestidos para la ocasión. Cada uno blande su espada y la remenea de un lado a otro según va disparando sus dardos dialécticos, algunos completamente envenenados. Acompañando a los que cabalgan, dos coros: Coro de Novos -o de Bonitos- y Coro de Vellos. Su misión es cantar las coplas que se han trabajado para los días de fiesta. Y, a la pachanga, la charanga Kilómetro Cero, llegada directamente de Lalín.

Las primeras noticias que se tienen de los atranques datan de finales del siglo XIX y se sitúan en la zona del Ulla. Hay distintas teorías para explicar su origen: en la guerra contra los franceses o en la batalla de Cacheiras. Los atranques originales se improvisaban, a modo de regueifas. Y quienes los protagonizaban eran regueifeiros de primera. Los de ahora también, aunque las coplas se preparan con antelación. Y era en los límites de las parroquias donde se entablaban durísimos atranques dialécticos entre los de uno y otro lado. En el siglo XXI, todo queda en el mismo territorio.

Cada jinete asume un papel. En los atranques de ayer en Cacheiras, había desde políticos locales hasta Rubalcaba, un sindicalista o un parado.

La concejala de Cultura de Teo, Carme Hermida, explica que los vivas están relacionados con la batalla de Cacheiras, en 1846, cuando los de un lado lanzaban vivas a la reina y los del otro a la Constitución.

Correos y generales tiene elaboradísimos uniformes, tocados los primeros con la clásica gorreta con plumas y con los llamados triscornios los segundos.

Además de los atranques de Cacheiras, la dialéctica cabalgó también ayer en la parroquia de Sergude, en Boqueixón. Y continuará el próximo fin de semana en Recesende.

En total, en Cacheiras han sido este año dieciséis jinetes, con la novedad de que se incorporaron al equipo cuatro generales que tienen cada uno más de setenta años: el señor Rosende, el señor Daniel, el señor Severo y el señor Lueiro.

Martín Rosende, nieto del primero, lleva metido en los atranques desde que tenía seis años. Monta a Alteza y explica que su familia aporta quince personas al carnaval de Teo. En su atranque, a Martín le toca hacer de Rubalcaba. Y tiene que medirse con un compañero que se pone en el papel de un parado. El duelo se inicia así:

«Son o señor Rubalcaba, o que trae a solución, o que corta o bacalao, no goberno da nación». A lo que el desempleado responde, sin dejar de mover su espada: «O can fiel de Zapatero, que che puxo na picota, eu son un deses parados, que lle hinchan as pelotas».

La batalla va de menos a más, primero con temática local y después subiendo grados políticos. Mientras se escuchan los atranques, en el campo de la fiesta de Cacheiras es pecado siquiera reírse más de la cuenta, porque nadie quiere perderse el hilo de la estrofa. Los únicos que andaban un poco a la suya eran los miembros de la comisión que vendían rifas para un sorteo original: un cerdo vivo de nombre Jalisco. Lo dicho, a Cacheiras, «¡Vuelvo y repito!».