Un ejemplo de colaboración

La Voz

SOCIEDAD

«España ha entrado con buen pie en el campo de la investigación de vacunas contra el sida», destaca Josep María Gatel, director del equipo de enfermedades infecciosas y sida del Hospital Clínic de Barcelona, que ha logrado, con su vacuna terapéutica en fase I, reducir por primera vez hasta en tres veces la carga viral (contenido del virus circulando en la sangre) de todos los pacientes. La prueba se ha hecho «en las peores condiciones», con enfermos en una fase muy avanzada-, con lo que se espera que con el nuevo ensayo, ya iniciado en personas menos afectadas, los resultados sean mejores.

Pero si la búsqueda de una vacuna ha sido la historia de un fracaso, no ha ocurrido lo mismo con los fármacos antirretrovirales, que han cambiado de forma radical la vida de los pacientes. La ciencia dispone hoy en día de más de veinte medicamentos efectivos de distinta clase y en muchos casos, para los pacientes que llevan poco tiempo con la enfermedad, basta con un solo comprimido para contener el virus. Algo impensable hasta hace no mucho. Buena parte de los avances han llegado de la colaboración de la ciencia básica con los clínicos que seleccionan los pacientes y dirigen los ensayos, en lo que España también es una referencia.

Un ejemplo es el hospital de Santiago, donde de forma habitual los grandes laboratorios prueban sus nuevos avances antisida. «Desde el punto de vista de atención a los pacientes, España está en el primer nivel mundial y los pacientes tienen la oportunidad de participar en muchos ensayos con fármacos en desarrollo», explica Antonio Antela, especialista en el clínico compostelano.