Una hora antes de que comenzara la ceremonia nupcial empezaron a llegar invitados. Sobre una alfombra azul fueron pasando, de acuerdo con su estatus. Las infantas Elena y Cristina de Borbón, acompañadas por el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, fueron de las primeras en llegar. La duquesa de Lugo se atrevió con un vestido rosa fucsia, que acompañó de una torera con orlas en las hombreras, de estilo goyesco. Su hermana eligió tonos más discretos, un vestido vaporoso de color verde aguamarina. Ambos, diseños de Lorenzo Caprile.
Poco después apareció doña Letizia Ortiz, del brazo del príncipe Felipe, con un vestido de su diseñador de cabecera, Felipe Varela, de gasa en tonos maquillaje, con manga corta y encajes y un original moño adornado con trenza. Después entró la reina Sofía, también a la moda con tonos pastel, un vestido rosa palo y una espectacular tiara. El rey Juan Carlos no viajó, convaleciente aún de su reciente intervención.
«Mi príncipe»
Tras el recorrido, los príncipes se asomaron al balcón del palacio, en lo que se convirtió en uno de los momentos más emocionantes del día. «Doy gracias al pueblo sueco porque me dieron a mi príncipe», aseguró la heredera sueca. «Es el día más grande de nuestras vidas. Su apoyo es increíble y un gran honor. No lo olvidaremos nunca», añadió emocionada Victoria.