Confusión sí, pánico no... de momento

Manuel Allende

SOCIEDAD

Desde que en junio el Gobierno británico y las autoridades sanitarias declararon la pandemia de la gripe A, su actuación ha sido ambigua, lo que ha llevado a la confusión de los ciudadanos y, con ello, si no al pánico, sí al temor ante las consecuencias de una rápida infección generalizada. Hace dos semanas, el ministerio británico de salud informó de que sus previsiones apuntaban a 100.000 casos diarios de gripe A para finales de agosto. Parecen correctas, ya que en la actualidad la cifra se acerca a los 10.000 casos al día. Pero este dato, sin enmarcarlo en su correcto contexto, ha llevado a que sean miles las personas que por el simple hecho de que se notan sin fuerzas o su hijo tiene unas décimas de fiebre acudan a sus médicos de cabecera o a urgencias de los hospitales por temor a hallarse infectadas.

Por este motivo, el Gobierno se veía obligado en los últimos días a suavizar sus cifras previstas de defunciones por la gripe indicando que tal cálculo solo es mínimamente superior al de las que se producen con la gripe normal. Las predicciones de un tope máximo de 65.000 muertos están basadas en los cálculos de que se vea afectada por la gripe el 30% de la población (60 millones). Las autoridades sanitarias han colaborado en este mensaje tranquilizador después de que en algunas zonas del país las visitas al médico relacionadas con la gripe sean de 759 por cada 100.000 habitantes.

Una demostración de la ambigüedad y confusión con la que el Gobierno ha tratado la epidemia ocurrió el pasado domingo, cuando un periódico informó sobre los riesgos de las embarazas ante la gripe A, información en la que se recogía la advertencia de la National Childbirth Trust (NCT).

Puestos en contacto con este organismo, se informó de que ellos solo habían pasado el mensaje que aparecía en la página oficial del Ministerio de Salud. A las pocas horas esta página era modificada, mostrándose en su lugar distintos consejos para evitar la infección.