«Se nos ha olvidado transmitir todo el valor que tiene el plan Bolonia»

SOCIEDAD

El nombramiento de Ángel Gabilondo como ministro lo convirtió en el responsable de la institución rectoral, que tiene como reto la adaptación al espacio europeo

18 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde marzo del 2002 lleva el bastón de mando de la Universidad de Cantabria, cargo que ahora compatibilizará con la presidencia de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue). Federico Gutiérrez-Solana (Bilbao, 1953) es consciente de que el nombramiento de su antecesor, Ángel Gabilondo, como nuevo ministro de Educación, no traerá más que ventajas al sistema universitario español.

-¿Cómo recibió la noticia de su nombramiento?

-Realmente, lo importante no es mi nombramiento como presidente en funciones -hasta ahora ocupaba la vicepresidencia de la Crue-; lo importante es que el presidente de la conferencia de rectores sea nombrado ministro de Educación. Sin duda, la presencia de Ángel Gabilondo va a ser muy importante para todas las actuaciones, compromisos y retos de la universidad española, y de todo el sistema educativo.

-Uno de esos retos es la adaptación al nuevo espacio europeo de enseñanza superior. ¿Cómo ve la puesta en marcha del plan Bolonia?

-Nosotros lo hemos visto siempre como una gran oportunidad para la universidad de hacer una oferta educativa más moderna y eficaz, con las ventajas que traerá estar integrados en la comunidad europea, el reconocimiento de la formación educativa y la gran movilidad que van a tener los alumnos. Aparte de todo esto, lo más importante va a ser la capacidad de transmitir y compartir conocimientos con otras universidades europeas, y de poder avanzar mucho más.

-¿Cómo está de adelantado el proceso para entrar en el nuevo sistema educativo?

-En estos meses, ha habido mucho trabajo interno en los distintos centros de las universidades para poner las bases y estar a punto para la nueva situación. En el plan Bolonia no solo hay que decir lo que se va a hacer, sino que hay que adaptarse y tomar todas la medidas necesarias porque, fundamentalmente, se trata de un cambio de metodología, más próximo al estudiante y más eficaz. Se ha hecho mucho recorrido, pero queda muchísimo por hacer; en el 2010 estaremos en marcha, pero no vamos a pasar de cero al infinito, tendremos que seguir avanzando.

-Los últimos incidentes de oposición a la implantación del plan Bolonia, ¿a qué cree que se deben? ¿Hay una falta de información sobre todo lo que conlleva este proceso?

-Quizás con tanta actividad, se nos ha olvidado transmitir más eficazmente el valor que tiene para la sociedad este nuevo proceso, y por eso se ha criticado, y hay algunas visiones diferenciales. Yo creo que estamos en una situación en la que hay que dialogar, y saber por qué se han hecho estas interpretaciones, que son disonantes con la realidad. La universidad no se va a mercantilizar como se está diciendo, sino que se va adaptar a las necesidades de la sociedad actual. El objetivo de la universidad es estar más próxima a la sociedad, pero no se va a privatizar, porque siempre ha sido un servicio público y lo seguirá siendo. Y, como estas críticas, existen muchos otros aspectos que se han tocado sobre el nuevo espacio europeo de enseñanza superior que se han distorsionado.