El mítico humorista de Detroit forma ?en Vigo a una nueva cantera de cómicos
02 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Buenafuente lo clavó cuando describió a Jango como «el profesor chiflado de Regreso al futuro». Jango Edwards, maestro de payaso y mito viviente de una determinada manera de hacer «sarcástica y tierna, irónica y dulce, alocada y seria», es un tipo que, si para hacerte reír tiene que enseñarte su propio culo, no lo dudará. En el Conservatorio Superior de Vigo, trece aspirantes siguen su particular manera de enseñar dentro de los cursos Formaclown, que se enmarcan en el festival Mundoclown Vigo 2008. No todos los días se tiene la ocasión de asistir a una lección magistral de un mito como Jango Edwards y, mucho menos, claro, de verle el culo al mito.
Jango va de frente y deja claro que está como una regadera. Su cara es una mueca de muecas y sus maneras histriónicas se contagian. Pasan de las diez de la mañana y Jango arranca su lección magistral poniendo a cantar a sus alumnos el clásico Great balls of fire (Grandes bolas de fuego) de Jerry Lee Lewis. Pero, en esta clase, nada es normal. Como se trata de despertar a los payasos que los aspirantes llevan dentro, Jango les ordena desgañitarse sobre un piano imaginario, desinhibirse, y ellos se van calentando y se ve, desde la bancada, cómo, efectivamente, Edwards triunfa en su empeño por arrancar el cómico escondido.
Jango habla inglés, aunque chapurrea palabras sueltas en español. De las traducciones se ocupa Cristina García, que le ayuda con la interminable tabla de ejercicios surrealistas a los que se someten los alumnos; ahora juegan a pillar, ahora se mueven a cámara lenta a toque de silbato... Es, precisamente, en uno de estos momentos de slow motion cuando, sin venir a cuento, Jango se baja los pantalones, muestra su culo pelado y, cual ventrílocuo escatológico, saluda como si su trasero hablase: «¡Hello!».
Según se sudan las camisetas, las locuras de los alumnos se van pareciendo cada vez más a las del maestro, aunque ninguno practica la ventriloquia del bajo vientre. De repente, toca relax. Jango ordena cuerpo a tierra, los alumnos cierran los ojos y el maestro se dedica a abanicarlos utilizando su propia camiseta sudada. En cosa de minutos, la casa de locos es un sanatorio de reposo. Para rematar, la ambientación musical la ponen los Moody Blues con el clásico Nights in white satin (Noches de blanco satén), con lo que el efecto bajón queda la mar de conseguido.
¿Qué pretende Jango Edwards con semejantes ocurrencias? Básicamente, demostrar a sus alumnos que el clown , para ser payaso por fuera, tiene que serlo también por dentro y que la expresión corporal es al clown lo que la llave de mordazas al fontanero. Si lo consigue o no, ya se irá viendo.
Mundoclown todavía se puede disfrutar hoy y mañana con las actuaciones del Capitán Maravilla y Nanny Cogorno, y mañana con Good Idea Company, así como el Maraclown que tiene como escenarios la plaza de la Constitución, la rúa do Príncipe y el Calvario en pases a las 12.00, 13.00, 18.00, 19.00 y 21.00. Mañana, el Maraclown será solidario. El fin: recaudar fondos para una caravana de payasos en rebeldía a Chiapas.