Nicolás y Amparo acaban de pasar por el trámite de formalizar su relación ante el registro municipal de parejas de hecho de Santiago. Llevaban dos años viviendo juntos. «Decidimos inscribirnos para pasar de pareja de hecho, que ya éramos, a pareja de derecho», afirma. «Desde el momento en que convivimos, con toda la carga emocional y sentimental, formamos una unidad familiar, compartimos los gastos que se derivan de vivir con otra persona y debemos tener los mismos derechos que cualquier otra pareja que convive», reclama este joven, que se decidió a dar este paso movido por el hecho de que en Galicia se iba a crear un registro que equiparaba a las parejas de hecho con el matrimonio.
El proceso resultó ser más largo de lo que esperaba. «Pedimos cita en el Concello de Santiago y tardaron bastante en llamarnos, alrededor de tres meses. Parece ser que como salió la nueva disposición de la Xunta estuvo el tema parado hasta que ver cómo se iba a poner en marcha el nuevo registro. En verano recogimos las solicitudes y no nos inscribimos hasta mediados de diciembre».
Todavía no saben de qué forma van a pedir ahora su autorización para inscribirlos en el nuevo registro central de Galicia. «Nos dijeron que ahora se van a poner de acuerdo entre las instituciones, pero que aún no se sabe muy bien cómo lo van a hacer. Lo lógico sería que fuese algo automático, porque se supone que si te has inscrito en el otro registro lo has hecho ya con madurez y responsabilidad», apunta.
Según esta pareja, la pertenencia al registro les permite regular fundamentalmente las cuestiones económicas. «Ahora podemos tener bienes gananciales o separación de bienes, en caso de fallecimiento el otro tendría derecho a seguir viviendo en la vivienda compartida, o podemos establecer algún acuerdo económico entre nosotros. Fundamentalmente nos sirve para regir los bienes comunes».
La equiparación con el matrimonio como concepto es algo secundario para ellos. «Nosotros fuimos a lo práctico, ya nos sentíamos casados desde el momento en que empezamos a convivir. Lo único que buscamos es tener los derechos que nos corresponden dentro de las posibilidades que brinda la ley», señala Nicolás.