En Holanda solo nacen por medio de cesárea el 8% de los niños; en las clínicas privadas de Brasil, el 90%. La mortalidad perinatal de Holanda está entre las diez más bajas del mundo, lo que demuestra que la salud de niños y madres no tiene nada que ver con la práctica masiva de cesáreas, que la OMS califica como epidemia. Hay varias razones que explican el incremento de las operaciones para el nacimiento. Estas son algunas:
Edad de la madre
Cada vez dan a luz mujeres más mayores y tras haber sido sometidas a tratamientos de fertilidad. Eso dispara el número de gemelos y primíparas (primer parto) cuarentonas. En previsión de dificultades derivadas del gran esfuerzo que supone el trabajo de parto se suele recomendar la cesárea.
Medicina defensiva
Los niveles tan altos de cesáreas en las clínicas privadas frente a las prácticas más conservadoras de los hospitales públicos ponen de manifiesto el miedo generalizado de los centros de pago ante las demandas judiciales de pacientes descontentas. Un estudio realizado en Brasil demostró que un tercio de las mujeres que dan a luz en clínicas privadas prefieren un parto natural, pero el índice de cesáreas es del 90%. En gran medida se sienten presionadas por sus médicos y hasta sus maridos.
Planificación
Los viernes son los días que más cesáreas se practican en las clínicas privadas. La planificación de los partos viene incluso por parte de las pacientes, que quieren que sea su médico personal el que atienda el nacimiento y prefieren no arriesgarse.
Miedo a los problemas
Muchas mujeres temen que el bebé pueda sufrir daños irreversibles en un parto por vía vaginal. El miedo a los problemas de incontinencia urinaria (especialmente si se aplica la episiotomía) y la creencia de que un parto natural puede afectar a la calidad de las relaciones sexuales futuras son otras razones que aducen las mujeres para pasar por el quirófano.