El Reino Unido había prohibido el sábado de forma voluntaria sus exportaciones de productos cárnicos y ayer suspendió también las de ganado. Una comisión de emergencia decidirá en Bruselas la posible restricción de movimiento de animales y la prohibición de exportar productos alimenticios (cárnicos y lácteos) desde las zonas afectadas. El primer ministro británico, Gordon Brown, volvió a señalar ayer que los esfuerzos de su Gobierno en un intento por evitar una epidemia de fiebre aftosa son los de «contener, controlar y tras ello erradicar la enfermedad».
Mientras, continúan operativas todas las medidas de precaución establecidas por el Gobierno británico para detener la eventual propagación del foco, tanto la zona de protección y vigilancia incrementada a 10 kilómetros alrededor del foco, como la prohibición al transporte de ganado en Inglaterra, Gales y Escocia. Irlanda del Norte ha prohibido la importación de ganado vivo de Gran Bretaña, y tres grandes ferias ganaderas que tenían lugar este fin de semana en Escocia se han mantenido pero sin la presencia de vacas, ovejas ni cabras.