Odyssey dice ahora que buscaba un tesoro de mentira

Tatiana López WASHINGTON

SOCIEDAD

A. NESSER

Crónica La empresa asegura que los movimientos frente a la costa española eran parte de un juego organizado por Volvo para promocionar la película «Piratas del Caribe»

22 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«Todo era parte de un juego». Con esta explicación daba ayer por cerrada la empresa de cazatesoros Odyssey la polémica que desde hace semanas la mantiene enfrentada al Gobierno español, después de que el Ministerio de Cultura acusara a la multinacional de haberse apropiado de un valioso botín en aguas de Andalucía. Convertido en un conflicto diplomático, el hallazgo subacuático de mayor caudal de la historia, con más de 170 toneladas en monedas de oro y plata, conseguía llamar la atención internacional y ponía en jaque las relaciones entre España e Inglaterra, ya que el supuesto rescate tuvo lugar en aguas gibraltareñas. El derroche de recursos y dinero era finalmente justificado ayer por la compañía, que aseguró que «todo formaba parte de una campaña de promoción». Concretamente, y según la versión de Greg Stemm, cofundador de Odyssey, su empresa se encontraba trabajando en un concurso auspiciado por la empresa de automóviles Volvo cuyo objetivo era publicitar la última entrega de la película Piratas del Caribe. Concebida como un instrumento de márketing, la competición, cuyo premio final consistía en un coche Volvo y 50.000 dólares en monedas de oro, se iniciaba oficialmente hace unos meses en varios países de Europa. Los enigmas Según las reglas del concurso, los participantes debían resolver varios enigmas por Internet hasta dar con las coordenadas exactas de dónde había sido enterrado el tesoro. Tras aclarar este punto, Greg Stemm quiso resaltar que su compañía «ha sido víctima de un malentendido ya que hasta la finalización del concurso» no podía revelar la naturaleza de sus actividades en España. Una explicación que, si bien ha sido confirmada por Volvo, sigue sin explicar por qué la empresa no facilitó a tiempo la información de sus actividades, tal y como se contempla en los tratados internacionales. Tampoco Volvo, responsable última de la campaña, ha querido asumir la culpa. Stemm insistió en que no esperaba que las este asunto «causara tanta controversia». Con la ganadora del concurso, una rusa de 21 años, aún sin cobrar su recompensa, el verdadero botín aguarda ahora a que un juzgado de Florida decida su destino.