DIRECTORA DE PRODUCCIÓN DE LA FÁBRICA DE PUROS LA CORONA DE LA HABANA El club Bonche invitó a la cubana Sandra Medina, una autoridad mundial en habanos, a guiar una de las fumadas en su sede de Santiago de Compostela
30 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El club Bonche, que preside el estanquero ferrolano Joaquín Rodríguez Salcedo, desarrolla estos días un programa de actividades a las que ha invitado a Sandra Medina Casales, directora de producción de la fábrica de puros La Corona de La Habana y una autoridad mundial en este campo. El club desarrolla periódicamente fumadas guiadas por expertos en su sede de Compostela. -¿Qué tienen los puros cubanos que los hace insustituibles? -Una composición mágica de suelo, clima y unas variedades de tabaco que están perfeccionándose constantemente. El tabaco a sol no se da en ningún otro lugar del mundo como en Cuba; otra cosa es el que se cultiva a cubierto. El aroma del tabaco cubano es único e inconfundible. -¿Qué fase del proceso de producción es para usted la más delicada? -No lo podría decir. Todas exigen cuidados extremos para conseguir el resultado de un buen habano, desde la preparación de la tierra hasta la selección de las semillas, la recolección, la fermentación, la recogida, la manufactura... todo influye. -Las modas alcanzan los perfumes, los vinos... ¿Con los puros sucede algo semejante? -La tendencia apunta ahora hacia labores de mayor calibre, pero no formato grande. Lo impone el tipo de vida de los consumidores, que no disponen del tiempo necesario para disfrutar de un buen cigarro. Es lo que demanda el mercado. -No afecta, pues, tanto a otros rasgos de la fumada, al rastro amargo, al retrogusto dulce, a la densidad, al tiro, a la fortaleza, a la ceniza, al ritmo de combustión, por ejemplo. -Las marcas cubren un amplio abanico de posibilidades, combinando las hojas de la planta, el añejamiento de las hojas durante varios años, las cantidades de tabaco empleadas en la manufactura. Es muy compleja la variedad de puros que se obtiene de la combinación. -Se suele asociar la fumada de habanos a determinados actos sociales y al consumo de alcohol, hasta el punto de que las guías de puros recomiendan determinados maridajes. -En la industria, las catas de puros las acompañamos de té. Nos permite apreciar en los distintos puntos de la lengua el ácido, el amargo, el dulce del tabaco; y solemos catar varios en cada sesión. También hay quien sostiene que la mejor compañía es el agua. -¿Hay un puro para cada momento? -Lo ideal es fumar el puro hasta el final, dándole el tiempo que requiere degustarlo. -Las restricciones impuestas al consumo de tabaco son cada vez más rigurosas. ¿Acusa la industria estas limitaciones? -Esas restricciones afectan más a la hostelería, tal vez al sector turístico, quizá a la producción de cigarrillos. La fabricación de puros de calidad va en aumento.