El 80% de los veinte países más pobres del mundo han sufrido una guerra en los últimos 15 años
SOCIEDAD
Las cifras de la pobreza (2.600 millones de personas malviven con menos de dos dólares al día) y de sus muertes asociadas (35.000 diarias por hambre y enfermedades evitables) empiezan a estar gastadas de tanto atravesar oídos sordos y perderse en la ausencia de voluntad política. Por eso ayer, y con motivo de la celebración del Día de los Derechos Humanos, resonó la advertencia de Louise Arbour, la alta comisionada de las Naciones Unidas en ese ámbito: «Hoy en día la pobreza prevalece como el mayor reto de derechos humanos del mundo». La ONU dio a conocer una estadística que se ha revelado casi como un denominador común de la pobreza: el 80% de los 20 países más desfavorecidos del planeta han protagonizado «una guerra de importancia en los últimos 15 años». Y ello con su correspondiente factura posbélica: suele llevar una generación o más «sólo para retornar a los niveles de vida anteriores» al enfrentamiento. El lema de la jornada, «La lucha contra la pobreza: obligación, no caridad», no deja lugar a dudas. Como remarca Arbour, combatir la miseria, las privaciones y la exclusión «no es una cuestión de caridad y no depende de lo rico que sea un país», se trata de una exigencia cuya erradicación es «un objetivo que puede lograrse». Los datos sobre la pobreza y sus consecuencias causan sonrojo y vergüenza, pero se difuminan cada vez más entre la avalancha estadística y declaratoria que inunda los medios de comunicación. Ahí están, sin embargo, como recordatorio del fracaso de la llamada sociedad global, cuyo progreso general va dejando tiradas en el camino a millones de personas. Dicho con cifras de la coordinadora de oenegés para el desarrollo y de la Alianza Española contra la Pobreza, «la ayuda real de los países ricos ha disminuido un 25% en los últimos 15 años», y sólo cinco (Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia) han entregado el 0,7% del PIB recomendado por la ONU hace 40 años; España ronda el 0,35-0,4%. Lo más grave es que ese 0,7% no supondría más que la quinta parte del gasto en defensa del mundo rico, o la mitad de los subsidios agrarios con los que se blinda comercialmente.