El 80% de los veinte países más pobres del mundo han sufrido una guerra en los últimos 15 años

La Voz M. M. | MADRID

SOCIEDAD

10 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Las cifras de la pobreza (2.600 millones de personas malviven con menos de dos dólares al día) y de sus muertes asociadas (35.000 diarias por hambre y enfermedades evitables) empiezan a estar gastadas de tanto atravesar oídos sordos y perderse en la ausencia de voluntad política. Por eso ayer, y con motivo de la celebración del Día de los Derechos Humanos, resonó la advertencia de Louise Arbour, la alta comisionada de las Naciones Unidas en ese ámbito: «Hoy en día la pobreza prevalece como el mayor reto de derechos humanos del mundo». La ONU dio a conocer una estadística que se ha revelado casi como un denominador común de la pobreza: el 80% de los 20 países más desfavorecidos del planeta han protagonizado «una guerra de importancia en los últimos 15 años». Y ello con su correspondiente factura posbélica: suele llevar una generación o más «sólo para retornar a los niveles de vida anteriores» al enfrentamiento. El lema de la jornada, «La lucha contra la pobreza: obligación, no caridad», no deja lugar a dudas. Como remarca Arbour, combatir la miseria, las privaciones y la exclusión «no es una cuestión de caridad y no depende de lo rico que sea un país», se trata de una exigencia cuya erradicación es «un objetivo que puede lograrse». Los datos sobre la pobreza y sus consecuencias causan sonrojo y vergüenza, pero se difuminan cada vez más entre la avalancha estadística y declaratoria que inunda los medios de comunicación. Ahí están, sin embargo, como recordatorio del fracaso de la llamada sociedad global, cuyo progreso general va dejando tiradas en el camino a millones de personas. Dicho con cifras de la coordinadora de oenegés para el desarrollo y de la Alianza Española contra la Pobreza, «la ayuda real de los países ricos ha disminuido un 25% en los últimos 15 años», y sólo cinco (Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia) han entregado el 0,7% del PIB recomendado por la ONU hace 40 años; España ronda el 0,35-0,4%. Lo más grave es que ese 0,7% no supondría más que la quinta parte del gasto en defensa del mundo rico, o la mitad de los subsidios agrarios con los que se blinda comercialmente.