La fama, ¿un virus letal?

SOCIEDAD

DE TODOS es sabido que el dinero no da la felicidad, pero también que los ricos tienen un aspecto mucho más saludable y feliz que los pobres. Es precisamente su cara de salud y alegría lo que nos confunde y nos lleva a perseguir ese estado de millonaria tranquilidad. Para conseguirlo, unos se matan a trabajar, otros no gastan ni en agua, hay quien confía en su suerte... y quien prefiere echar mano de todo lo que tiene a su alcance. En este grupo se podrían incluir a los famosos televisivos de nuevo cuño, entre quienes la fama es más peligrosa que un virus tropical. La brutal muerte ayer de Gustavo, ¿tendría lugar si no hubiese pasado por GH cuarta edición? El gallego Carlos Menéndez, fallecido en la carretera hace exactamente dos años, ¿estaría vivo de no haber acudido a La casa de tu vida ? Y Raquel Morillas, ¿se habría ahorrado todas esas operaciones? O Ismael Beiro, ¿hubiese probado el asfalto en una potente moto sin el gran premio de GH 1 ? ¿Se deben estos accidentes a eso tan viejo y judeocristiano del «Dios te castigó» o simplemente son datos de la estadística con nombre? Habría que saber si fueron fruto de una imprudencia, pero parece que el cóctel éxito-dinero-juventud aumenta el riesgo de una desgracia. Si se piensa un poco es lógico, porque ¿cómo decir no (no beber, no correr, no cruzar...) cuando todos te jalean, tienes veinte años y un millón de amigos? Sólo la experiencia nos enseña, los años nos calman y la cultura nos frena. Claro que primero hay que sobrevivir a los propios errores.