La autopsia confirma que una de las niñas de Lieja fue violada

Juan Oliver CORRESPONSAL | BRUSELAS

SOCIEDAD

MICHEL KRAKOWSKI

Prorrogan la prisión preventiva del principal sospechoso del crimen Nathalie Mahy, de diez años, murió por estrangulamiento tras sufrir abusos sexuales

29 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l asesino de la pequeña Nathalie Mahy, de diez años de edad, la violó antes de estrangularla con sus propias manos, el mismo método que utilizó para acabar con la vida a su hermanastra, Stacy Lemmens, de siete. Así lo confirmó ayer Anne Bourguignont, la fiscala encargada de investigar las circunstancias de la muerte de las niñas, cuyos cuerpos fueron hallados el pasado miércoles en Lieja, al sureste de Bélgica, veinte días después de que sus padres denunciaran su desaparición durante la celebración de una feria local. Bourguignont hizo públicos ayer los resultados de la autopsia, que desvelan que las niñas murieron entre 15 y 19 días antes del hallazgo de sus cuerpos, es decir entre una y cuatro jornadas después de su desaparición. Además, la fiscala aseguró que existen indicios serios que apuntan a la participación en el crimen de Abdellah Ait Oud, el único detenido y a quien se le prorrogó ayer la prisión preventiva. Principal sospechoso Ait Oud, quien se entregó a la policía el martes tras saber que le buscaban por la desaparición de las niñas, ha defendido desde entonces su inocencia. Pero el hecho de que su novia trabaje en el mismo local en el que los padres de las pequeñas se divertían la noche de la feria, y de que lo abandonase aproximadamente a la misma hora en la que Nathalie y Stacy fueron vistas por última vez, parecen apuntarle como principal sospechoso. El caso de las hermanastras de Lieja, cuyos padres han decidido enterrarlas por separado, ha sacudido de arriba abajo a la sociedad belga, que revive la pesadilla sufrida durante los casi diez años que duró el caso del pederasta Marc Dutroux, el monstruo de Charleroi, condenado a cadena perpetua en el 2004 por secuestrar y violar entre 1995 y 1996 a seis adolescentes, a cuatro de las cuales asesinó o dejó morir de hambre y sed encerradas en el sótano de su casa. Lo peor de aquella pesadilla no fue sólo la constatación de la ineficacia del sistema judicial belga -Dutroux, como Ait Oud, tenía antecedentes por abusos- sino las sospechas de que el monstruo formaba parte de una extensa red de pederastas dedicados al secuestro, abuso y asesinato de menores. Ayer, y quizá porque el juicio contra Dutroux nunca aclaró aquellas sospechas, la prensa belga volvió a interrogarse sobre la posibilidad de que en el asesinato de Stacy y Nathalie hayan participado más de una persona. La policía confía en que las muestras de ADN obtenidas en la autopsia contribuyan a aclarar ese extremo.