LA GOLETA | O |
27 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EDUCAR el gusto; fortalecer la voluntad; ejercitar la inteligencia; potenciar la memoria. Así, podría seguir poniendo distintos ejemplos de comportamientos que presentan una característica común: el hombre es un ser in fieri, es decir, está haciéndose continuamente. Su personalidad va conformándose y modulándose a medida de su propia existencia y experiencia. Todos los días la vida nos proporciona ocasiones de formar nuestros gustos; de aprender algo; de descubrir una nueva afición o de profundizar en aquella otra en la que estamos ya iniciados. El saber y el conocer son, por naturaleza, tareas inacabadas. Ciertamente, lo que falta en muchos casos es tiempo. La frenética actividad profesional no permite, en ocasiones, ese ocio enriquecedor. Pero no debe olvidarse que el ser humano no es sólo homo faber sino también homo ludens . El gusto, como los demás componentes de la personalidad, es modificable por una conducta inducida por la voluntad. Es indudable que el entorno social tiene una influencia decisiva. Nos vemos inundados por lo zafio. En numerosas series televisivas se cultiva lo grosero o lo cutre. Se hace, pues, preciso contrarrestar esta ola de mal gusto y despertar los sentidos por la belleza estética, por las manifestaciones artísticas, por las geniales creaciones del espíritu que han dignificado la civilización humana. Hoy la oferta es muy rica. En la sección de Cultura de La Voz y en las páginas de sus ediciones locales puede encontrarse puntual información para disfrutar de nuestras aficiones y cultivar el gusto artístico. Quien acostumbra a bañarse en aguas cristalinas siente, inmediatamente, el desagrado frente a la suciedad. También, quien está acostumbrado a lo bello no soporta los lodazales y las charcas ponzoñosas que, con frecuencia, algunos medios nos presentan. Toda esta reflexión comunicativa surge de mi visita a una exposición, presente en la Biblioteca Nacional en Madrid, bajo el título: Rembrandt. La luz de la sombra . Su belleza plástica es tan sublime que sobrecoge. Si van a Madrid, no se la pierdan.