El que tuvo, retuvo

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

MARIO ANZUONI

Cuantas más canas tiene Pierce Brosnan , menos sale en esta sección. Es cierto, lo reconozco. Pero también es verdad que, al tratarse de mi debilidad, pues de vez en cuando se merece este puesto de honor. Hoy lo he elegido porque me recuerda un dicho que mi abuela usaba con frecuencia: «El que tuvo, retuvo». Y en este caso es así, porque Brosnan, incluso emulando como en esta foto a don Quijote , sigue siendo muy atractivo. Buen actor, no; atractivo. La imagen, en la que aparece con su lógicamente feliz esposa, Keely Shaye Smith, se ha tomado durante el estreno en Los Ángeles de su última película, The matador , en la que encarna a un asesino a sueldo. De la peli no les digo más porque seguro que es del todo olvidable, aunque sí doy un apunte: comparte escenas con Greg Kinnear, que, como la mayor parte de los rubios guapos, va ganando con la edad. Subasta de pertenencias de los Wildenstein ?l otro asunto que me ha tenido toda la tarde en ascuas es la subasta de gran parte de las pertenencias de la familia Wildenstein . No porque yo pueda acceder a los precios de Christie's para la colección de muebles, tapices y cuadros de la familia, sino por todo el misterio que rodea este clan. En la foto pequeña les traigo una imagen del creador de la dinastía de marchantes multimillonarios franceses, Hathan , con su nieto Daniel , que, aunque ahí ven como un crío llorón, murió en el 2001 con 84 años. Los Wildenstein son un grupo digno de estudio (en general todos los millonarios lo son). Decir que son marchantes es como decir que Amancio Ortega es el dueño de una tienda de ropa. Los Wildenstein abrieron su primera galería en 1870 y a partir de ahí sólo ha sido ganar dinero. Por ejemplo, tienen una fortuna de miles de millones de euros y, durante un proceso de divorcio que luego les explicaré, la ex de Alec Wildenstein dijo que su marido poseía un Vermeer que nunca se había catalogado. ¿Se imaginan? De lo que sí se sabe de las pertenencias familiares, destaca el antiguo hotel Wailly, en París, que actualmente es el Instituto Wildenstein y que a día de hoy tiene una biblioteca con 400.000 volúmenes y 20.000 catálogos razonados de artistas. De hecho, en la subasta de Christie's se venderán cositas por valor de 25 millones de euros, entre las que se incluyen desde cuadros de François Boucher a tapices flamencos o muebles del ebanista de finales del XVII André Charles Boulle. ( Aviso a navegantes: la subasta tiene lugar el 14 de febrero y alguna cosita de la lista sí es un regalo perfecto por San Valentín ). Pero lo realmente pasmoso del grupo no es su dinero, sino adónde los ha llevado. Un bisnieto de Nathan, Alec, está casado (no sé si ahora mismo sigue) con Jocelyn , que es esa señora neoyorquina deformada por decenas de operaciones de cirugía para parecerse a un gato. Lo fantástico es que Jocelyn se fue operando y convirtiendo en mujer pantera porque su maridito estaba tan obsesionado con los gatos que sólo pensaba en ellos. Lo otro, el escándalo de una supuesta relación entre los Wildenstein judíos y los nazis es una nadería comparado con lo de esta pareja. Y qué pensaban, ¿que terminaría el artículo sin mi dosis de Windsor ? Pues no. Guillermo ha decidido que en junio irá a los mundiales de fútbol que se celebrarán en Alemania. El hecho de que le coincida con los exámenes teóricos de la academia militar de Sandhurst (el Oxford de los militares) parece no importarle mucho y va a pedir permiso a sus profes. Claro que la excusa es bárbara; ha dicho que como futuro presidente de la Federación de Fútbol Inglesa tendría que estar en una cita de estas características.