El antropólogo británico añade tres puntos erógenos al ya conocido punto G Según el autor de «El mono desnudo», el sexo femenino es superior al masculino en muchos sentidos
27 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.De sexo débil, nada de nada. La fisiología femenina es superior a la masculina, se adapta mejor y ha evolucionado con más eficacia. Así lo sostiene el antropólogo y zoólogo británico Desmond Morris, quien, tres décadas después de su ensayo El mono desnudo ( más de diez millones de ejemplares vendidos) vuelve al carga con La mujer desnuda ( Planeta). En casi 300 páginas, Morris desmenuza la fisiología femenina deteniéndose en cada parte de su anatomía. Un recorrido de la cabeza a los pies le permite colegir esa superioridad fisiológica y determinar en la hembra del Homo sapiens «una complejidad sexual inédita entre todas las especies». «Mi amor a las mujeres me ha impulsado a escribir este libro, en el que me ocupo del exterior de su cuerpo, cabeza, frente, labios, nariz, mejillas, orejas, ojos, boca, senos, cintura, trasero, caderas, vientre, pubis, genitales, y rodillas, hasta llegar a los pies, dedicando un capítulo a cada parte, y en el que examino su evolución biológica y cómo ha cambiado desde las sociedades tribales a la actualidad», propone Morris, antiguo director de la sección de primates del Zoo de Londres. Su pormenorizado análisis le permite afirmar que la mujer es superior al hombre en muchos sentidos. «El hombre es más fuerte, sí, pero ellas resisten más a las enfermedades, se adaptan mejor y sencillamente viven más -señala-. Mientras que el hombre cazador era desechable, la mujer se hacía necesaria e insustituible por su función reproductiva». Ese éxito biológico es fruto de la evolución, «que ha dotado a las mujeres de mejores capacidades: mejor olfato, mejor oído y mejor vista, y de esa mayor capacidad de supervivencia que es un hecho». Una mayor sensibilidad orgánica probada en experimentos que determinan «cómo una mujer es capaz de identificar a su bebé sólo por su fragancia o distinguir el llanto de su hijo entre otros». También la mujer es, a juicio de Morris, el ser sexualmente más capacitado de la creación. «La humana es la única especie en la que la hembra es activa sexualmente cuando no está ovulando, diferencia determinante en relación con la mayoría de las especies», dice. «El sexo entre humanos procura placer. Se distancia así de la función reproductiva y crea estrechos vínculos entre el macho y la hembra, capacitados para el orgasmo, que es algo excepcional en el reino animal y supone que la expresión hacer el amor es literal y muy adecuada», insiste Morris. «El coito entre monos dura apenas ocho segundos, y, aunque algunos hombres no vayan mucho más allá, está claro que no es lo normal», apunta jocoso. Morris centra su análisis en la «compleja sexualidad femenina» y en un pormenorizado estudio de los genitales de la mujer, identificando tres puntos erógenos, además del conocido punto G . «El cuerpo de la mujer es un órgano maravillosamente perfeccionado», señala Morris, que localiza dos puntos hipersensibles en el exterior de los genitales -el clítoris y el punto U -, y que asegura que la vagina contiene, además del punto G , un novedoso punto A. Pero, si después de su recorrido anatómico se le pregunta a Morris cuál es la parte del cuerpo de la mujer que prefiere, este feminista confeso se descuelga respondiendo: «El cerebro, que es donde radican la inteligencia, la generosidad y el sentido del humor».