El mar limpio

La Voz

SOCIEDAD

MEDIO FERRADO JUANCHO MARTÍNEZ

11 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

MUCHOS TURISTAS se acercaron este verano a la costa de Galicia. Este mare nostrum ya era bien apreciado, pero desde hace tres años mucha más gente lo ve, en cierta forma, más nostrum que antes. Además de disfrutar de esa visión de paraíso que ofrecen, por ejemplo, la ría de Vigo con sus veleros y sus bateas o el fondo de la de Noia hacia el Tambre y Outes, con sus bosques hasta el agua, gozan también de la costa abierta y brava, menos habitable y con trayectos aún bien conservados, como ese que va de cabo Vilán (cara norte) a Laxe, que tanto impactó a los voluntarios del chapapote y a sus amigos y familias que lo veían por la tele. Aquella costa es un peine de las olas: se queda con lo que le sobra al mar, sea la plasta de la marea negra, difuntas ballenas, botellas con mensaje o superyates de plástico. Muchos turistas bajaron por las piedras y miraron lo que había en las playas y los coídos, casi como aquellos que andaban ás crebas, a buscar leña o una viga para un alpendre, porque aunque sea bravo regala tesoros y está vivo. En Lira, otro espigón lanzado al océano al sur del playón de Carnota, los turistas van a embarcar de marineros en la flota de bajura. La ocupación del mar aumenta. En Sanxenxo y en Mera, ejecutivos maduritos palearon estos meses como campeones en sus piraguas de sentarse arriba, parando sólo muy de vez en cuando para atender alguna llamada del móvil. Está visto que, en cuanto está limpio, nos lanzamos al mar. Ojalá que dure.