Hace unos años, cuando Bush y sus secuaces engrasaban la maquinaria para invadir Irak y el precio del petróleo empezaba a temblar, los expertos decían que si el barril llegaba a 30 dólares, sobrevendría una crisis económica de las que hacen afición. Hoy el tal Brent flirtea con los 70 dólares mientras la industria del automóvil en España firma récords de ventas. ¿Crisis? Hace unos meses, descubrimos a un tipo larguirucho y amnésico que era un genio del piano y no quería hablar. Nos entusiasmamos con la historia hasta que hace unos días nos enteramos de que todo era un fraude, hasta su virtuosismo al piano que se quedó en alguna correcta interpretación del Para Elisa . Hace un par de años, Zapatero puso de verano al PP por otorgar a las comunidades la posibilidad de subir un céntimo en los carburantes (en los de entonces, cuando un céntimo era mucho) para mejorar sus ingresos de cara a la financiación sanitaria. Hoy, Zapatero le mete al tabaco, al alcohol, a la luz y a lo que se le ponga por delante con el mismo objetivo... Nos lo creemos todo. Hasta el discurso de Bono, un tipo que dice luchar contra el hambre e ingresa cada año más pasta que el PIB de los países a los que cree ayudar. Bien mirado, casi todo son mentiras. Ellos las lanzan, nosotros las rebotamos y así participamos todos del engaño hasta que, al poco tiempo, nos cuentan lo contrario y nos lo volvemos a creer. En fin, no me hagan caso, debe ser cosa del síndrome postvacacional.