Landrú

J. C. ORTIZ

SOCIEDAD

31 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTE mes de julio cayó en mis manos una pequeña biografía de Landrú publicada en los años cincuenta que no tiene desperdicio. El mito de Landrú habla de unas seiscientas mujeres desaparecidas sin dejar rastro, si bien la policía francesa creyó en su momento que este Barba Azul de principios del siglo XX sólo asesinó a 60. Pero lejos de esta macabra plusmarca lo verdaderamente sorprendemente es que Landrú es el primer criminal mediático de la historia. Y lo es por partida doble. Para empezar, utilizó los anuncios por palabras que pacientemente publicó en un periódico parisino para cazar a sus víctimas. Solicitaba institutrices de mediana edad y por la oficina que montó al lado de la torre Eiffel comenzaron a desfilar viudas con posibles a las que el enigmático personaje acabó seduciendo. Pero, además, Landrú protagonizó el primer gran juicio mediático de la historia, que superó con creces a la expectación del caso Dreifusss, que había polarizado a la opinión pública francesa unos años antes. La vista oral fue seguida por corresponsales de media Europa. La expectación creada llevó a destacados miembros de la nobleza de la época a camuflarse entre el público para contemplar al monstruo. Condenado a la guillotina, la prueba de cargo fue un cuadernito en el que el asesino llevaba minuciosamente anotado el nombre sus víctimas y las cantidades que le habían proporcionado. Y que Landrú no era un psicópata, tan sólo un ladrón en serie sin asomo de piedad.