Crónica | Mónaco tendrá desde hoy nuevo príncipe El heredero de Rainiero, que hoy será coronado, dice que su pregunta a España en Singapur era obligada y que la hizo como miembro del COI y no como jefe de Estado
11 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Ni jefes de gobierno ni cabezas coronadas. La ceremonia que consagrará hoy a Alberto de Mónaco como «príncipe por la gracia de Dios» será sólo para monegascos. Lleno de buenos propósitos, el heredero de Rainiero sube al trono rodeado ya de polémicas políticas y personales: ayer, en la víspera de su entronización, no negó que pudiera tener más hijos secretos y lamentó que los españoles se hubieran tomado tan mal su pregunta sobre el terrorismo en Singapur. Pero no se arrepintió de haberla hecho. No la formuló en calidad de jefe de Estado sino como miembro del COI, «obligado» por el coche bomba en La Peineta. Y «fue muy bien respondida» por el presidente del gobierno español, según declaró anoche al telediario francés de mayor audiencia. Admitió sus simpatías por la candidatura de París pero no haberse «dejado guiar por Francia». Sobre el otro asunto que ha obligado a Madrid a pedir explicaciones, la incorporación de Gibraltar al Comité Olímpico, no hubo comentarios. La sorpresa de la entrevista en TF1 llegó cuando tartamudeó un vago «contestaremos en el momento oportuno» a la pregunta directa de si eran falsas otras posibles reclamaciones de paternidades secretas. La semana pasada, el príncipe reconoció a Alexandre, un bebé de 22 meses fruto de su relación con una azafata togolesa. Dijo sentirse dolido por las prisas de la madre, que no esperó el final del luto oficial para hacer valer sus derechos. El pequeño Alexandre crecerá lo más lejos posible de los medios de comunicación, según deseo expreso de Alberto. Y por supuesto no asistirá a los actos de su entronización, definidos por palacio como «una fiesta de familia». En este caso, sólo participará la oficial: sus hermanas Carolina y Estefanía con toda su descendencia Las casas reales europeas tendrán también su celebración oficial pero no será hasta el 19 de noviembre, el mismo día que su padre subía al trono hace 56 años. La Zarzuela no ha decidido aún cuál será su nivel de representación habida cuenta de lo mal que ha empezado Alberto sus relaciones con España. Los atentados de Londres no han hecho mella en este país minúsculo, que no ha previsto ningún despliegue especial de seguridad, aunque uno de los momentos más esperados de la jornada será el paseo a pie de Alberto y sus hermanas desde el palacio hasta el puerto. Sólo las pantallas gigantes serán aptas para turistas. Los seis mil monegascos de pura cepa son los únicos invitados a los 75 minutos de ceremonia religiosa y a la recepción en palacio. El baile de la noche estará además abierto a los 26.000 residentes, todos con rigurosa invitación. Alberto no recibirá una corona, sino las llaves de la ciudad de manos de su alcalde y un regalo comprado por suscripción popular, el mismo sistema que permitió a sus padres obtener como presente de bodas un Rolls y una tiara de diamantes.