MEDIO FERRADO
01 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.GALA es vestido sobresaliente y lucido, fiesta en la que se exhibe ese vestido; gracia, garbo y bizarría, actuación artística de carácter excepcional, lo más esmerado, exquisito y selecto de una cosa. O sea, que lo que el pasado viernes noche nos puso TVE-1 coincidiendo con la entrega de premios de la Academia de Televisión no fue una gala, porque no era nada de lo anterior. ¡Con el ingenio que hay en ese mundo! Pues el día de autos no apareció. Había más invitados en el bar que en el patio de butacas; el hilo conductor eran unas bolsas de basura, quizás ironizando con la televisión-basura, pero la ironía no se notaba por ningún lado y la basura sí, porque todo fue improvisación sin gracia, inquietud y miradas atrás de los presentadores, fallos de sonido, silencios, vacíos y dudas que invitaron a cambiar de cadena. Tan poco sobresaliente y esmerado fue aquello que TVE ha pedido explicaciones a la autodenominada Academia por los «graves fallos de organización» del espectáculo, que el ente público «no volverá a transmitir salvo que las condiciones y métodos de trabajo varíen sustancialmente». Gala evocaba, por ejemplo, la elegancia de Antonio Gala; desde ahora ya no. La Gala era uno de los malos del Superagente 86. En realidad se llamaba La Garra, pero como era chino, pronunciaba La Gala , y en la discusión sobre el significado de su nombre siempre se frustraban sus ataques. El chiste era malo, es verdad, pero La Gala del viernes fue mucho peor.