En busca de ADN de dinosaurio

La Voz A. M. | REDACCIÓN

SOCIEDAD

La rotura de un fémur de Tiranosaurio Rex revela la existencia de tejidos blandos con los que se podría comprender mejor las características de estos animales

24 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una casualidad ha tenido buena parte de culpa en uno de los hallazgos más interesantes en el campo de la paleontología. Un grupo de investigadores se vio obligado a romper un inmenso hueso de fémur perteneciente a un Tiranosaurio Rex para lograr transportarlo en helicóptero. Para su sorpresa, la pieza no se parecía a una roca tanto como se esperaban, sino que se encontraron con un material muy prometedor. De vuelta en el laboratorio, los investigadores norteamericanos comprobaron que el hueso escondía algo parecido a vasos sanguíneos, células óseas y, quizá, células sanguíneas. «Son flexibles», explicó la directora del estudio, Mary Higby Schweitzer, de la Universidad de Carolina del Norte y Montana. Schwitzer ha publicado sus hallazgos en la revista Science , donde da detalles, según informa Reuters. «Hay microestructuras que se parecen a células. Nunca hemos tenido a nuestra disposición material tan flexible», en alusión a los tejidos. Sangre fría o caliente El estudio de estos tejidos puede aportar muchas claves en el conocimiento de los dinosaurios. Por ejemplo, si eran animales de sangre fría, como los reptiles, o de sangre caliente, como los mamíferos. O quizá algo a medio camino. También parece que una ficción cinematográfica como Parque jurásico podría ser algún día realidad. «Si somos capaces de aislar determinadas proteínas, quizá podremos comprender la fisiología de los dinosaurios». ¿Sería posible hallar el ADN? «Esa es la gran cuestión. No lo sabemos todavía. Estamos desarrollando un trabajo muy prometedor en nuestro laboratorio», declaró Schwitzer. Cambio de visión El hallazgo de estos tejidos también puede proponer un cambio de visión en cómo se ha entendido hasta ahora el proceso de fosilización. Schweitzer ya ha encontrado más material similar, procedente del mismo lugar de donde vino el Tiranosaurio Rex, en Montana. El paleontólogo Jack Horner explicó que se trata de una zona rica en fósiles. La casualidad de que apareciese lejos de una carretera motivó su traslado en helicóptero y la rotura del hueso. Después de este golpe de fortuna, Horner espera que en los museos intenten abrir sus fósiles en busca de tejidos. Aunque admite que algunos ejemplares son tan espectaculares que debe ser muy difícil pensar en partirlos en dos o abrir agujeros. «Pero para los estudios de estructruas celulares y moleculares hay que hacer algunas de estas cosas», explicó. En su opinión, «lo verdaderamente valioso está en el interior».