TODO INCLUIDO
26 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LAS BUENAS canciones de amor las componen siempre las mujeres y luego para cantarlas están los hombres. Este lunes nos desayunábamos con la desaparición de la mejicana Consuelo Velázquez Torres, la autora de Bésame mucho , una canción grabada en 1941 y traducida a más de veinte idiomas. Su creadora confesó que la había compuesto muy joven y cuando todavía no había sabía qué era un beso: «Todo era producto de la imaginación». Las mejores versiones del tema las ejecutarían años después Frank Sinatra y Elvis Presley. Edith Piaf decía que la mejor interpretación de La vie en rose era la del cubano Ignacio Villa, Bola de nieve , el ahora mítico cantante de boleros. Chabuca Granda, ya saben, la de La flor de la canela , le tenía absoluta devoción. Fue precisamente esta pasión la que causó la muerte del artista cubano. Bola de nieve había tenido un sueño. Tras verse cadáver en el extranjero, soñó que el ataúd que le devolvía a su isla natal quedaba atrancado en la portezuela del avión. El cantante juró que nunca abandonaría la isla. Pero pasaron los años, y Bola de nieve se olvidó de su promesa. En su Perú natal, Chabuca Granda y otros amigos y admiradores organizaron un gran homenaje al cantante caribeño. Bola de nieve tomó el avión rumbo a Lima, con escala en México DF. Allí murió de repente el 2 de octubre de 1971. Ni que decir tiene que el féretro en el que regresó a La Habana quedó aprisionado durante unos interminables segundos en la puerta de la aeronave.