VIDAS EJEMPLARES
11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ENTRE los baños de gloria y el plastazo de los entrenamientos, el tenista Carlos Moyá debe andar estresadísimo. Así que, con encomiable afán filantrópico, vamos a echarle una mano con su declaración de la renta. A pesar del pelotazo de la Davis, Moyá no ha estado fino este año y lo cierra con sólo 1,1 millones de euros en torneos. A ese dinero hay que sumarle otro tanto en publicidad; por vestir Nike y jugar con una raqueta Babolat. En total, en un año malo, ha trincado 2,2 millones de euros (unos 366 millones de pesetas). Con esos ingresos, Hacienda le aplicará el tipo marginal máximo, el 45%, así que le detraerá 990.000 euros. A pesar del mordisco fiscal, Moyá, si no aplica ninguna deducción, se quedará con un petiño neto de 1,2 millones de euros, cifra con la que podrá ir tirando. Además, tiene sus ahorrillos, porque en el conjunto de su carrera ha ingresado cerca de 2.000 millones de las viejas pesetas. Para felicidad suya, todo lo que acabamos de contar le importa un bledo a Carlos Moyá. Y es que el bravo tenista del equipo español es también un picarón fiscal y a todos los efectos legales es vecino de Ginebra (Suiza). El campeón de la Davis recibió en Sevilla el abrazo fascinado del príncipe Felipe. Pero, ¿qué pasaría si todos los millonarios españoles siguiesen las enseñanzas de Moyá y se volviesen suizos? Algo rechina cuando el «héroe español» se fuma los impuestos que apoquinan todos tus paisanos.