El éxito de la misión se debe al revolucionario sistema de propulsión eléctrico solar
16 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Smart-1 es la primera sonda lunar europea en cuya creación tuvo mucho que ver España. Este ingenio de 370 kilos fue lanzado hace 13 meses por el Ariane 5 y no fue capturado por la gravedad de la Luna hasta las 17.35 GMT del lunes. Todo salió a pedir de boca. Ni los más optimistas podría prever que llegase al lugar en el que hoy está tres meses antes de lo esperado. La misión de la sonda consistirá en cartografiar la topografía y la composición mineralógica del satélite natural de la Tierra. La Smart-1 se encuentra a unos 5.000 kilómetros de la Luna y se acercará hasta los 300. Su sistema de propulsión helioeléctrica (motor iónico) emite ahora un impulso para realizar la delicada maniobra que estabilizará a la sonda en su órbita de trabajo, en la cual entrará en enero. Entonces, comenzará su misión científica, que durará seis meses. La sonda ha utilizado la órbita elíptica alrededor de la Tierra, usada normalmente por los satélites de telecomunicaciones, y una vez que se ha acercado al satélite ha comenzado a utilizar la gravedad de la Luna. Según Bernard Foing, director científico de la misión, «la Luna es testigo de las condiciones en la Tierra cuando apareció la vida en ella. Por ello tiene la clave de la comprensión de nuestros orígenes». El principal objetivo de esta misión europea ha sido el uso de un sistema de propulsión iónica que puede ser más eficiente que el sistema de propulsión de combustible. La propulsión eléctrica solar es una forma de motor que usa la electricidad derivada de los paneles solares que lleva la sonda para producir las partículas cargadas de electricidad que proporcionan el empuje de la sonda.