Zapatero advierte a los obispos que no pueden exigir una creencia Insisten en que garantizarán la enseñanza de religión, pero que no la impondrán
15 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El PSOE ha tendido la mano a la Iglesia para abrir un diálogo, pero al tiempo ha pedido a la jerarquía que no trate de imponer sus creencias a toda la sociedad. Las difíciles relaciones entre el clero y el Gobierno se colaron ayer en la reunión del Consejo Territorial socialista y aunque dejaron claro su «respeto» a las creencias religiosas, se reafirmaron en su programa electoral y en su defensa del laicismo. El Gobierno aprovechó el encuentro para aclarar nuevamente que entre sus planes no está el de regular la eutanasia. José Luis Rodríguez Zapatero presidió en el Torreón de Lozoya, en Segovia, un consejo territorial en el que María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera, manifestó su sorpresa por la campaña puesta en marcha por la jerarquía eclesiástica contra la eutanasia. Una cuestión que, recalcó, en ningún momento se ha planteado regular legalmente el Ejecutivo, aunque en el programa socialista se abogaba por abrir un debate sobre el derecho a una muerte digna. Manuel Chaves, que actuó como portavoz del consejo, subrayó que los socialistas están «abiertos al hecho religioso», que respetan y entienden «perfectamente» la posición de la Iglesia, pero pidió idéntico trato por parte del clero a un Gobierno que tiene que cumplir con sus compromisos electorales, avalados por millones de españoles, entre ellos algunos católicos. Tras señalar su intención de establecer un diálogo con la Iglesia, el presidente de los socialistas reclamó a sus responsables que no intenten «imponer» sus creencias al conjunto de los ciudadanos. Subrayó que el Gobierno garantizará la enseñanza de religión, pero que no la impondrá, y que seguirá adelante con sus planes de facilitar los trámites del divorcio y la igualdad en el matrimonio entre homosexuales y heterosexuales a pesar de las presiones. Vehículo de intolerancia En este ambiente, la Conferencia de Religiosos Españoles (Confer) señaló ayer su oposición a que la fe y la religión sean «una vez más» vehículo de «intolerancia», a la vez que admite el carácter «aconfesional» de la sociedad y su derecho a promocionar la realidad secular y a ser «civilmente autónoma». La Confer incide en la necesidad de progresar en democracia, «igualdad, justicia, libertad y pluralismo».