Rouco pide a los fieles que afronten la fe a pesar «de las persecuciones»
SOCIEDAD
Ayer clausuró el Congreso de Apostolado Seglar Asegura que, aún con los adelantos, la modernidad está plagada también de «miseria y muerte»
14 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, exhortó ayer a los fieles a «no tener miedo» de ser testigos de la fe, a pesar de las «incomprensiones y persecuciones que nos sobrevendrán». Durante la clausura del Congreso de Apostolado Seglar, que se celebró en la capital durante el fin de semana, alertó del peligro de actuar al margen de Dios, «incluso plantándole cara». El representante de la jerarquía eclesiástica dijo que la modernidad, a pesar de los adelantos científicos, está plagada también de «miseria y muerte». Rouco evocó las palabras de Juan Pablo II en su primera visita a España, pronunciadas en 1982 en la catedral de Santiago, y advirtió de que en la actualidad el principal peligro para el mundo no estriba en las diferencias de religión, sino en la obstinada negación de Dios. Triple urgencia En su homilía, destacó la triple urgencia de los seglares católicos de la España actual, como es la de sentir y vivir la llamada a ser cristianos en el mundo con todas las consecuencias históricas, «determinadas por la hora presente de la Iglesia y de la sociedad española»; la de comprender y realizar esta llamada en plenitud; y la de traducirla, por último, «en un valiente compromiso apostólico al servicio de la misión de la Iglesia», concluyó. Debates Durante los tres días que ha durado el Congreso, los participantes en el encuentro han debatido sobre la situación de los jóvenes, la familia, la sociedad, el trabajo, la formación del laicado y los medios de comunicación. En el comunicado final redactado por los organizadores, se alerta de la «mentalidad economicista» imperante en el mundo del trabajo. Además, en las conclusiones se hace una invitación a los cristianos a estar presentes y participar activamente en el ámbito en que se forja la familia, «basada en el matrimonio entre hombre y mujer, y abierta a la vida». La familia, aducen los congresistas, «precisa, junto a la adecuada tutela legal, el alimento del Evangelio para sostenerse en su misión».