Se busca vientre de alquiler

Pilar Vegas REDACCIÓN

SOCIEDAD

Espe y Jesús han intentado todo para tener un hijo, reproducción asistida e incluso adoptarlo. No han podido. Pero no se rinden. Ahora buscan una mujer que tenga el embarazo por ella

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Jesús sólo necesita una cosa para ser feliz: un hijo. Pero ese niño es precisamente lo que la naturaleza y la vida les han estado negando hasta ahora. Desde que están juntos, hace once años, él y Espe, su mujer, han intentado tenerlo por todos los medios: de forma natural, con reproducción asistida, mediante adopción... pero nada. Todo les ha ido mal. Ahora, él con 37 años y ella con 45 tampoco tiran la toalla. «Buscamos, un vientre de alquiler», dice llanamente Jesús en la casa de Santiago donde vive la pareja con su perrito, el único miembro de la familia por el que hay juguetes. Su intención, tal y como explican, es localizar a una mujer joven y sana que se someta a una inseminación con esperma de Jesús y que tenga el embarazo que a Espe le es tan complicado conseguir. «Queremos un óvulo sano de una mujer joven que pueda tener un embarazo sin problemas. Nos han dicho que con esas condiciones tendríamos una probabilidad de un 60% en cada ciclo de reproducción asistida de que el embarazo vaya adelante. Vamos muy en serio, y creemos que puede haber alguna mujer que nos ayude», explica Jesús, que dice que están dispuestos a pagar 15.000 euros mientras Espe asiente seria. Desde hace seis años, Esperanza se ha sometido en siete ocasiones a ciclos de reproducción asistida. Ahora lo recuerda como un suplicio. «Era horrible», dice con una leve sonrisa de alivio porque ya pasó. «Lo pasé muy mal y cada vez que volvía a intentarlo tenía menos esperanzas de quedar embarazada», dice. Ya antes, con 36 años, le habían operado porque, supuestamente, una obstrucción en las trompas impedía el embarazo. Pero después de la operación y los siete ciclos tampoco se consiguió nada. Sin la idoneidad Más tarde trataron de adoptar un niño ruso, pero los informes, que ellos insisten en que son erróneos, no les dieron la idoneidad. «Fue algo muy triste para nosotros, lo pasamos muy mal, sobre todo por lo que decían de ella», dice Jesús señalando a Esperanza, que se tapa la cara nerviosa como si así pudiera borrarlo. Paradójicamente Espe, que ahora no puede quedar embarazada, tiene dos hijos de su anterior matrimonio. Quizá eso sea precisamente lo más duro para ella. Jesús asegura por su mujer, que prefiere ni hablar del tema, que los dos niños están bajo la custodia de la ex-suegra de Espe contra su voluntad y añade que no los ha podido ver hace años. Maternidad biológica Aunque en otros países existe la posibilidad de hacer un contrato por el que una mujer se presta a tener un embarazo con el semen y el óvulo de otra mujer (o óvulo propio) y que no se le reconoce la maternidad, en España no está recogida en la legislación la posibilidad de hacer un contrato de estas características y siempre se reconocerá la maternidad a quien da a luz, a la madre biológica. Pero Espe y Jesús lo saben. «Sí, sabemos que siempre se le va a reconocer a esa mujer la maternidad del niño, pero lo que queremos es que renuncie a la patria potestad que, como padre, entonces me correspondería exclusivamente a mí», explica Jesús Enrique Muñiz quien asegura que ha consultado el tema con abogados. «No creo que sea es ningún crimen tratar de crear una vida, querer que nazca un niño y poder darle toda la felicidad posible», dice. Esperanza de esa forma criaría al bebé y lo educaría, pero en ningún momento se le reconocería ningún derecho ni vínculo jurídico con el pequeño. Pero ella asegura que no le importa. «Yo lo que quiero es que él sea feliz -en referencia a su marido-. Nos amamos y queremos tener un hijo», insiste. Incluso en el caso de que la hipotética madre no quisiera renunciar a la patria potestad, dicen que quizá podrían llegar a un acuerdo para cuidarlo, señala Jesús, siempre buscando que el niño no tuviera problemas por su peculiar filiación.