El «bautizo»

SOCIEDAD

EL PASADO lunes, muchas personas sufrieron un ataque de nervios cuando se enteraron de que en Igualada se había celebrado un bautizo civil. El primero del que se tenía noticia, al menos el primero que tuvo una difusión generalizada. Algunos lo llevaron tan mal que hasta perdieron las formas. Por ejemplo, Ángel Acebes, un señor tan católico que parece que hizo la comunión dos veces y que dijo que aquello era una payasada. No creo yo que a la madre del niño le gustara mucho esa expresión. Sobre todo porque la mujer, claramente, no quería un bautizo, ni civil, ni militar. Lo que pretendía era una ceremonia de acogimiento civil, que así se llama el acto. Lo de bautizo es cosa nuestra, de los periodistas, que nos gusta provocar y necesitamos sintetizar. La señora quería una ceremonia civil y, probablemente, invitar a unos pinchos a sus amigos y familiares para celebrar la entrada de un nuevo individuo en la sociedad. No celebraba la incorporación de un nuevo católico, sino de un nuevo ciudadano, que también es una cosa muy bonita. Pero a algunos les pareció que era una payasada. Qué le vamos a hacer. Hay que entenderlo, porque las cosas están muy tensas. Si no se hace gimnasia mental, luego las meninges se resienten cuando tienen que cambiar el paso. Fíjese en usted mismo ¿Piensa hoy igual que hace cinco años sobre los derechos de los homosexuales, por ejemplo? Las payasadas las hacen los payasos y son muy divertidas. La manipulación y las mentiras, no.