Nasido na Raia

SOCIEDAD

10 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

PONGAMOS que hablo, como diría Joaquín Sabina, de un país dividido entre los de la boina y los del birrete. Entre los licenciados en granjas y campos y los universitarios que jamás le encontrarían la teta a una vaca. Pongamos que hablo de un país dividido porque los primeros, los ruralitas, son más bien conservadores y los otros, los de las ciudades de la costa, tiran a progrete. Que no al rojerío, todo hay que decirlo. Ese lugar está polarizado entre los seguidores de un tipo con un apellido muy arbóreo y los otros. Esos a los que no les molesta que los homosexuales se casen, los que quieren investigar con células madre, los que se preocupan por el medio ambiente y los que no piensan que los problemas se arreglan a cañonazos. Por seguir con Sabina, adivina, adivinanza ¿de qué país hablo yo? Lo que son las cosas. Va a ser que los gallegos somos el Estado número 51 de EE.?UU., porque me han contado que allá en Norteamérica los conservadores viven en el interior y defienden a muerte al presidente, un tipo muy religioso cuyo apellido, Bush, significa arbusto en castellano. Aquí pasa más o menos lo mismo, sólo que nuestro mandamás va más allá y se apellida Fraga, que significa bosque. Si Springsteen hubiese visto la luz en Calvos de Randín habría cantado Nasido na Raia y si los ríos de Nebraska bajaran llenos de chapapote habría liderado la plataforma Never More. Ya ven que somos mucho más parecidos de lo que nos creemos. Será por la globalización.