YO, que nunca fui recogepelotas porque mis padres no podían pagarme una escuela de tenis y aún encima nací con la desgracia ser un hombre, me quedo a cuadros cuando me entero de que la Confederación Española de Consumidores y Usuarios se marca tremendo estudio (subvencionado por la Administración) analizando el sexismo en las letras de las canciones del pop español. Y, por si fuera poco, acostumbrados a denunciar la diferencia de precio entre una nevera comprada en Murcia y otra en Valladolid, concluyen que el 20% de las letras son políticamente incorrectas. Yo no sé si en el estudio han incluido a Rakel Winchester, que este verano cantaba con frescura algunos versos con divertidas referencias al sexo (y no sólo al género) masculino. Probablemente no, porque en el gráfico que ayer presentaba La Voz mostrando las partes del cuerpo citadas en las canciones, no había ninguna reseña a la clara referencia de la Winchester en su audaz verso veraniego que, dicho sea de paso, no ofendió en lo más mínimo mi condición masculina. De lo que si estoy seguro es de que se nos está yendo un poco la pelota y, de verdad, algunas polémicas son tan graciosas e inanes, que distraen de los verdaderos problemas. Si la creatividad de un cantante tiene que estar limitada por el libro blanco de la igualdad, o si los publicistas tienen que ceñirse a un estricto sistema de cuotas para no mostrar más culos femeninos que masculinos, estamos listos.