Volver a empezar

BLANCA RIESTRA

SOCIEDAD

Supongo que, si tuviesen un color, Mayo sería rosa y Septiembre indudablemente color mostaza. Septiembre es un mes amarillo oscuro con pies peludos y atentados por toda la cara. Sin embargo a pesar de las guerras preventivas que lo incordian, Septiembre es un mes simpático. Es el mes de los Enemigos, de la vendimia y los exámenes. Con un pie en el estío y otro en la vorágine invernal, a menudo se acatarra una porque llueve y entonces los chaparrones la pillan sin jersey y luego, claro, empieza a pasar zumbando los buses de los colegios y eso da gusto. ¡El perfume aquel del lapicero nuevo y del mocasín embetunado y aquellas galletas de María! Madonna empieza su gira, Bjork saca disco nuevo, alguien prepara un musical sobre Imelda Marcos y empieza una nueva edición de Gran Hermano . Yo he limpiado mi mesa de trabajo y he dejado a Tolstoi dormitando en un rincón, hasta el verano próximo. Pienso que nada nos gusta más a los humanos que volver a empezar desde el principio. Nos pirramos por el cambio. Y es que Heráclito tuvo razón con aquello de que no es posible bañarse dos veces en el mismo río. Sí, es cierto que el agua del río discurre siempre extraña e incansable hacia la mar. Pero, tampoco nosotros somos aquellos que éramos hace meses. Y es que nuestro cuerpo no es otra cosa que un cúmulo de células que mueren para ser substituidas por otras nuevas, muy distintas. Quizás, a la par que escribo esto, mi última neurona del año pasado se despida.