La cofradía reparte este fin de semana tantos kilos de percebe como radares ha puesto la DGT en la carretera Una de las fiestas gastronómicas con más fama de Galicia atrae al concello a miles de visitantes.
31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Dónde. La carpa restaurante de la Festa do Percebe se encuentra instalada en el puerto de Cedeira. Cómo. Circulando en sentido Vigo-Ferrol, a la villa se llega saliendo de la autopista del Atlántico (AP-9) por el punto 34F y tomando la AC-566, señalizada como carretera de Valdoviño. Desde Santiago, por ejemplo, el viaje dura una hora y media. Cuándo. El reparto de comida comienza hoy a las 12.00 horas. Cuánto. ?edeira: en cada risco, un marisco, y en cada rincón... mogollón. Sin alcanzar la categoría de oficial, el eslogan, con sus variantes, ha ido corriendo de boca en boca hasta convertirse en vox populi. ¿Por qué? Por cosas como la de ayer, que hoy sigue. Van sobrados de materia prima en la villa. Durante el fin de semana, se reparten 1.500 kilos de percebe (5.000 raciones), o sea, casi tantos como radares ha instalado Tráfico en las carreteras españolas por el inicio de agosto. Es la operación uñas de mar, su novena edición. El sarao se celebra en el puerto, bajo una carpa, al calor del verano. Junto al preciado crustáceo, se despachan otros productos da terra (pulpo, pastelón...). Tras un veloz sondeo, puede concluirse que el personal sale a gusto. ¿Cómo encuentra el percebe? «Sabroso», «Moi bo», «fantástico», «cojonudo», «divinamente» (un guiño a Carmina Ordoñez, sin duda)... Entre los calificativos se echa en falta una apelación al doctor Iglesias Puga, alias Papuchi, acuñador del «ma-ra-vi-llo-sí-si-mo». Sólo una opinión ligeramente discordante. «Din que puxeron prezos populares. Pois como non sexan do PP...», espeta un joven a su pareja. Tras las gaitas, «Obsesión» Parece claro que este tipo de jolgorios hermanan, pues entre los comensales se encontraba ayer José Luis Fojo, patrón mayor de la cofradía de Cariño, concello históricamente rival del cedeirés. Y también que son muestra de interculturalidad, sentenciaría algún esnob. Dos ejemplos: una turista alemana intentando perpetrar una muiñeira y el criterio musical de los organizadores, que, justo al terminar su actuación la banda de gaitas Robaleira, enchufaron por megafonía el Obsesión. Quien pasa un par de horas entre las mesas sale de allí con seis o siete ideas claras. A saber. El Gobierno de ZP, reflejo del «nuevo talante», debería promulgar una ley contra los malos tratos gastronómicos y penar como delito el menú percebe más coca-cola. Los madriles tendrían que asistir en invierno a unas clases donde aprendiesen a separar la uña del crustáceo sin empapar a los colegas de mantel, sin chiringar , como se dice por estos lares. El comer no entiende de edades. El amarillo es el color del verano. Las camisetas de Brasil arrasan, mayormente entre ellas. La moda Paco Vázquez (sombrero de jipijapa) comienza a arraigar. Incomprensiblemente, siguen llevándose las gafas tintadas puestas en la nuca. Y Galicia rebosa de profesionales de las merendiñas; paisanos que lo mismo papan carneiro en Moraña que marisco en Cedeira. Cuantos se acerquen hoy a la villa verán a Vicente Nebril, como siempre, en los fogones, y a los jóvenes de la organización picotear entre servicios, y a la gente robando los platos del pulpo, y a la Benemérita vigilante... Es la operación uñas de mar, un clásico del verano.