Veintidós profesionales compitieron en una disciplina que cada vez encuentra más mercado.
29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No se sabe de perros que hablen de fútbol o gusten de las revistas del corazón. Pero son cada vez más los que, como uno más de la casa, acuden habitualmente a la peluquería. Santiago fue ayer el escenario del primer Campeonato de Peluquería Canina, una disciplina en auge. Juan Francisco Martínez Chedas, delegado de la Asociación Nacional de Peluquerías Caninas de la zona norte y juez del certamen, explica que el campeonato se creó en colaboración con el centro comercial Área Central y con la clínica veterinaria del mismo nombre. «En Galicia nunca hubo un boom de la peluquería canina, pero cada vez nos acercamos más a Barcelona o a Francia, donde hay mucha experiencia», cuenta. Durante la mañana de ayer en la calle principal de Área Central el público pudo observar cómo es eso de cortarle el pelo a un perro. Veintidós profesionales de Galicia y de otros puntos del Estado demostraron su maestría con la esquiladora, con las tijeras y con las cuchillas en lo que Chedas califica de «la parte más comercial de la peluquería canina, la que nos da de comer». El objetivo es que el animal quede lo más aseado posible y, a la vez, cómodo. La tarde se dedicó al corte a tijera hasta que llegó lo que el juez denomina «la élite de la peluquería», y que en el mundillo se conoce como stripping. Explicado en frío suena fatal: se trata de arrancarle al perro el pelo que le sobra. El propio Cheda hace una demostración con un cocker al que una de las participantes rebaja la melena. Lejos de quejarse por el tirón, el can no dice ni guau. «Lo que estás haciendo es quitar pelo muerto, de modo que quede sólo el bueno. Así el perro tendrá un pelo mucho más bonito y más duro». Otro de los jueces que van y vienen por el recinto de Área Central evaluando la pericia de los peluqueros es Pedro Pollán, delegado de la zona centro. No pierde detalle de la habilidad, de cómo se maneja la máquina y, por supuesto, del resultado, ya que quedará mejor clasificado el que más se aproxime a un perro de exposición. El precio medio de una sesión de peluquería para un perro es de unos treinta euros, y conviene repetir cada dos meses. «Tunning» perruno Junto al campeonato se presentaron productos novedosos que tienen como beneficiario al mejor amigo del hombre. Desde collares y correas con pedrería de Svarosky a juguetes que se pueden lavar en el lavavajillas y son detectables por rayos X si el can se los traga. Un hueso que hace a la vez de contenedor de bolsas para recoger la caca o unas bragas para las perras que menstrúan son novedades que ya se encuentran a la venta.