No pensaba yo que el presidente ruso Vladimir Putin escondiera debajo de la camisa y la corbata una musculatura tan trabajada y bien colocada como una escultura de Miguel Ángel. De piedra debió quedarse la artista Sofia Azarkhi cuando él posó así de seductor y desvestido para su cuadro La coronación del presidente . ¿Se imaginan a algún jefe del Ejecutivo español, presente o pasado, en una tesitura parecida? Bromas aparte, la obra se expone en el Museo Anna Akhmatova de San Petersburgo y forma parte de una muestra titulada Pensamientos sobre la madre patria que recoge obras de artistas contemporáneos rusos. Cada vez está más claro que en Hollywood escasean las ideas, por lo que sus creadores parecen dedicarse a realizar nuevas versiones de éxitos ya veteranos. El próximo en ser revisado será ese gran clásico que es La pantera rosa , que comenzará a rodarse la semana que viene. Ayer lo presentaron los que serán sus protagonistas, Steve Martin (que será el inspector Clouseau), Beyonce (que hará de Xania) y Kevin Kline (que interpretará a Dreyfus). No me la perderé, aunque creo que como la versión de dibujos animados no hay nada igual. No me den las gracias, pero les voy a ofrecer a los hombres una coartada para justificar su predilección por las mujeres con muchas curvas y caderas anchas. La explicación es científica. Según investigadores británicos, las mujeres exuberantes tienen más probabilidades de procrear, porque poseen mayores niveles de las hormonas indicadoras de la fecundidad. Y a los hombres les atraen por una cuestión meramente práctica, nada más. ¿Ven qué fácil? Los efectos del amor Los científicos estudian las cosas más variopintas y si el anterior estudio les sorprendió, lean éste: el amor nos trastorna y, en efecto, es ciego. Son las conclusiones de distintos investigadores que han averiaguado que las personas enamoradas tienen alterados los circuitos neurológicos asociados al sentido crítico, lo que les impide ver los defectos de sus parejas. Otro estudio revela que los hombres enamorados tienen niveles de testosterona más bajos de lo normal y las mujeres, más altos. Es decir, que la naturaleza, por conservación de la especie, lima diferencias y hace que mujeres y hombres se vuelvan semejantes, al menos los primeros meses. Luego todo vuelve a su cauce. Hace ya tiempo que Roger Moore ha dejado de ser James Bond, pero algo siempre se pega. Por eso, ayer el actor volvió a ponerse, como en los viejos tiempos, al servicio de Su Majestad, pero esta vez de verdad. La reina Isabel II estaba en el aeropuerto londinense de Heathrow en una inauguración. Pulsó un botón para correr una cortina roja y desvelar la placa, pero el dispositivo no funcionó y la Soberana se quedó pensativa en un podium, sin saber qué hacer y buscando con la mirada alguna ayuda. Fue en ese momento cuando el antiguo agente 007 decidió entrar en acción. Se agachó y tiró de la cortina, con lo que el mecanismo volvió a funcionar. Moore explicó: «Yo no iba a estar allí arriba, pero James Bond tenía que hacer algo». Además de las obligaciones para con la Reina que le confiere su papel de James Bond, Moore fue investido el año pasado como caballero de la orden del imperio británico, por lo que sus deberes monárquicos son dobles.