Se celebraron en Delft los funerales de Estado por la reina madre Juliana de Holanda. Fue sin duda una mujer singular, ya se lo contaba en esta misma columna el día que murió, y ayer se demostró que no era un decir. Primero, el funeral lo ofició la sacerdotisa Welmet Hudig-Semeijns, perteneciente a una corriente conocida en Holanda como remonstrantes -que se escindió de la Iglesia protestante en 1619- y eso supone un hito (la primera honra fúnebre real con una mujer sacerdote que no pertenece a la corriente protestante oficial). Lo segundo, que prefirió que el blanco fuese el color que predominase en la ceremonia y así sus hijas Beatriz (la actual reina) y sus tres hermanas - Cristina, Irene y Margarita -, así como gran parte de sus nietas o esposas de nietos estaban vestidas o llevaban complementos de ese color, y su esposo -un príncipe Bernardo en excelente forma física para sus 92 años- portaba una flor blanca en la solapa. Y en tercer lugar, la ceremonia religiosa no tenía que contener loas. Al funeral asistieron el rey don Juan Carlos y una gran parte de la realeza europea, además de la de Marruecos, Tailandia, Japón y Jordania (la reina Noor ). Bach, Grieg y Mendelson fueron algunos de los compositores elegidos para una ceremonia que no duró más de una hora. Noticias frescas de la Boda. La tarta Príncipe de Asturias , aquella que realizó el repostero Francisco Somoza y que fue elegida como la ideal para el bodorrio, estará en todas las pastelerías de la confederación del ramo a partir del 22 de mayo. Mientras tanto, diez floristas de la capital compiten hoy en el concurso Un ramo de novia para una reina, organizado por la asociación regional, que aglutina a seiscientos establecimientos. Del concurso saldrán tres ramos, que serán ofrecidos a la Casa Real para que decida el adorno de Letizia Ortiz. Pero el plato fuerte del día es el que presentó la joyería Durán , una exposición de 150 objetos, algunos regalos que ya se han adquirido para la pareja y otros que podrían serlo . Entre lo mucho que se puede ver destaca el regalo elegido por el Cuerpo Diplomático acreditado en España, un juego de café y té en plata de ley, estilo Luis XV, formado por cafetera, tetera, azucarero, jarra de leche, colador, bandeja y samovar; este último utensilio consiste en una cafetera con un infiernillo de alcohol en su base pará mantener caliente el café o las infusiones. Cada pieza lleva grabada la corona del Príncipe de Asturias y las iniciales de la pareja. Está valorado en 24.000 euros. La Diputación de la Grandeza y Nobleza les obsequiará, presumiblemente, con una vajilla y cubertería en plata de 24 quilates para 40 comensales. También hay gargantillas de zafiros con diamantes, esmeraldas colombianas y rubíes de Birmania, que salen por 85.000 euros. No todo tiene tanto valor, claro. Algunos objetos son más asequibles, como un violetero cuyo precio asciende a 500 euros de nada. ?ué monárquica me está saliendo la columna. Termino con la cervecera danesa Carlsberg, que ha creado Crown (Corona) en honor de la boda, también en mayo, del príncipe heredero, Federico y su novia, la australiana Mary Donaldson. La cerveza tiene malta danesa y lúpulo de Tasmania. Con 6,5 grados, es «la respuesta de la cerveza al champán».