Técnicos de la Consellería de Medio Ambiente rastrearán las fragas del Eume para determinar si existen allí ejemplares de esta especie en vías de extinción
23 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen los expertos que en la península Ibérica hay más búhos disecados que vivos. Puede que la afirmación resulte un tanto exagerada, pero lo cierto es que el búho real atraviesa un mal momento y corre el peligro de extingurise de los bosques españoles. Una situación aún más grave en Galicia, donde la presencia de esta especie es de por sí poco habitual y se ha convertido en excepcional en los últimos años. De hecho, en la comunidad quedan ya sólo algunos reductos de población en las sierras de Ancares, Courel, Invernadoiro, Trevinca y Peneda. Y quizás también en las fragas del Eume. Ante este panorama, la Consellería de Medio Ambiente y la compañía Repsol han puesto en marcha una iniciativa destinada a garantizar la conservación de los búhos reales en las coruñesas fragas del Eume. Presencia humana Varios factores explican la situación que atraviesan los búhos en la comunidad. La primera y fundamental es la alteración de su hábitat natural; el búho real tolera mal la presencia de seres humanos y procura vivir lejos de ellos; algo que les resulta cada vez más difícil ante la proliferación de pistas, carreteras y núcleos de población. Los incendios, la caza (ilegal, puesto que se trata de una especia protegida) y la escasez de conejos son otros factores que complican la vida de los búhos reales. Pero ¿cuántos búhos quedan realmente en el Eume? Eso es precisamente lo que pretenden determinar Repsol y Medio Ambiente a través de un convenio firmado ayer. Modesto, ciertamente, ya que la empresa petrolera aportará sólo 6.000 euros que servirán para sufragar los trabajos de dos técnicos de la Consellería. Pero también meritorio, porque servirá para cubrir un hueco en el conocimiento del ecosistema gallego. El último estudio científico data de los primeros años noventa. Entonces quedó confirmada la presencia de una pareja reproductora en la zona, lo que proporciona fundadas esperanzas de que la población pueda haber aumentado en estos años. Para averiguarlo, los dos técnicos de la Xunta usarán tácticas variadas. Algunas tan artesanalaes como la localización de ejemplares a través del canto que emiten en épocas de reproducción; esto implica hacer guardia durante las dos horas anteriores y las dos posteriores a la puesta de sol en lugares estratégicos. Pero también las nuevas tecnologías pueden ayudar, gracias a medios digitales que emiten un reclamo que atrae a los machos. El objetivo es capturar un ejemplar adulto y, en caso de que se logre, realizar un seguimiento completo. En caso de que no sea posible la captura, los expertos se centrarán en el análisis de las posibles presas y del hábitat para tomar las medidas correctoras convenientes. Todo con tal de dar en el Eume una nueva oportunidad al rey de los búhos.