Marte nos da un respiro

SOCIEDAD

Las últimas mediciones de la «Mars Odyssey» certifican que los niveles de radiación en el planeta son muy elevados pero no incompatibles con una misión tripulada.

09 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El reto científico de enviar un ser humano a Marte podría estar más cerca de cumplirse, a raíz de la información que acaba de enviar a la Tierra la sonda norteamericana Mars Odyssey de la que se deduce que, aunque los niveles de radiación que se registran en la superficie del planeta rojo son muy elevados, no son incompatibles con una posible misión tripulada. Las mediciones del ingenio espacial situado desde el año 2001 en la órbita marciana constituyen una buena noticia para la NASA, que ha convertido la misión a Marte en una suerte de compensación por el dramático fiasco del Columbia. Los altos niveles de radiación que tendrían que soportar los astronautas ?además del coste de la misión y los problemas de intendencia derivados de un viaje de unos tres años de duración? constituyen el principal quebradero de cabeza de los ingenieros a los que las autoridades norteamericanas están espoleando para que consigan que uno de sus ciudadanos alcance Marte en el horizonte del 2020. Niveles astronómicos Hay que tener en cuenta que una persona recibe en la Tierra una media de 350 milirems de radiación cada año. Durante un viaje a Marte, el nivel de exposición alcanzaría los 130.000 milirems, equivalentes a 400 años de radiaciones terrestres. Además, la naturaleza de esta «lluvia» de partículas es diferente. Mientras en la Tierra son fundamentalmente rayos gamma, en el espacio exterior hablamos de elementos energéticamente muchos más pesados, cuya capacidad para interferir en la biología humana está todavía por determinar. En descifrar este enigma trabaja la NASA, que acaba de destinar 34 millones de dólares a la puesta en marcha de un nuevo laboratorio dedicado a investigar las consecuencias de la exposición a altos niveles de radiación. En este centro, los científicos utilizan partículas subatómicas aceleradas hasta casi alcanzar la velocidad de la luz con las que literalmente golpean muestras de material biológico. De los resultados de estos experimentos dependerá el momento en el que el hombre parta rumbo a Marte.