Los bomberos escogen a las viudas

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

SOCIEDAD

STUART RAMSON

Crónica | Las otras consecuencias del 11-S Una docena de profesionales han abandonado a sus esposas para iniciar relaciones con las mujeres de sus compañeros muertos durante el atentado contra las Torres Gemelas.

03 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?a vida privada de los bomberos neoyorquinos se ha convertido en carnaza de tabloide. Según publicaba el popular y tendencioso The New York Post hace dos días, al menos 12 de ellos se han separado de sus esposas para comenzar relaciones con las viudas de sus compañeros muertos en los atentados del 11-S. Lo que en otras circunstancias no tendría más relevancia en un país donde separarse o divorciarse es un simple trámite que puede hacerse hasta en las agencias de viaje previo pago de 200 dólares, se ha convertido en el cotilleo de la semana en Nueva York. «Estos hombres no sólo han deshonrado a sus familias sino la memoria de otros hombres que son héroes, que eran sus hermanos», aseguraba indignada en el citado diario Mary Koenig, la esposa de Gerry Koenig, a la que su marido abandonó hace unos meses para comenzar una relación con Madeleine, la viuda de su compañero John Bergin, fallecido durante los ataques terroristas. Desde hace más de cien años, existe una ley no escrita entre los bomberos por la cual cuando uno de ellos muere, uno de sus compañeros se convierte de alguna manera en la figura de apoyo de la familia de la víctima. Un comportamiento que se generalizó tras los atentados contra las Torres Gemelas, en los que murieron decenas de bomberos cuando intentaban rescatar a las víctimas de la masacre. Éste era, precisamente, el rol que le tocó a Gerry, que acabó enamorándose de la viuda de Bergin. Sin embargo, según los expertos, nadie debería sorprenderse ya que se trata de un efecto que ocurre con frecuencia después de una catástrofe. Previsible Cuando tras el 11-S la ciudad de Nueva York solicitó la ayuda de especialistas que habían lidiado con las consecuencias psicológicas de los atentados de Oklahoma, muchos de ellos advirtieron que uno de los posibles efectos de la catástrofe sería que los bomberos supervivientes iniciaran relaciones con las viudas de sus compañeros caídos. «Pero el departamento de bomberos no hizo nada para evitarlo» clama ahora Mary Koenig. David Billing, portavoz de los «héroes» neoyorquinos, se defendía el pasado lunes afirmando: «Hemos hecho esfuerzos sobrehumanos para lidiar con las consecuencias psicológicas sufridas tanto por nuestros bomberos como por las familias de los fallecidos e incluso hemos atendido los problemas matrimoniales generados por los atentados». Billing añadía: «También hemos recomendado a nuestros hombres y a sus familias que buscaran ayuda psicológica. La posibilidad de que los supervivientes rechazaran a sus propias familias tras el 11 de septiembre fue un tema que se discutió desde el primer momento». Para enfrentarse a él, el departamento de bomberos contrató a 300 consejeros para que casi cada situación pudiera ser tratada individualmente. Según el relato de Mary Koening, cuando se dio cuenta de que su marido comenzaba a perder interés por su familia habló repetidas veces con el capitán del escuadrón de su esposo para que interviniera. Después de hablar con Gerry Koenig y Madeleine Bergein, el superior de Gerry le ordenó que regresara junto a su familia. Pero éste ignoró la recomendación con un argumento de peso. Explicaciones «Se trata de mi vida privada. No es un asunto que tenga que ser discutido públicamente. Yo no he abandonado a mi familia, simplemente he dejado a mi esposa», aseguraba Gerry el lunes en las únicas declaraciones públicas que ha hecho.