El informe anual de la ONU advierte que la pandemia no deja de crecer pese a que la inversión va en aumento Los nuevos casos crecen de forma alarmante en Rusia, Asia y el Magreb.
25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque el año aún no ha terminado, en el 2003 el sida ya ha batido su macabro récord de muertes y contagios. En sólo once meses, tres millones de personas -más que la población total de Galicia- han fallecido por la enfermedad y otros cinco millones han sido infectadas con el VIH, las cifras más altas jamás registradas desde que se conoce la epidemia. A pesar de que en los últimos años la inversión en programas para controlar la infección por VIH se han multiplicado en todo el mundo, estos han sido insuficientes a todas luces a la vista de que su expansión parece imparable. El informe anual de Onusida que recoge estos datos evidencia que la pandemia no muestra signos de ceder. En la actualidad, en el mundo viven 40 millones de infectados, incluidos 2,5 millones de menores de 15 años y cada día 14.000 personas más se contagian. «Todavía no hemos alcanzado el límite de transmisión», advirtió ayer en Londres el presidente de Onusida, Peter Piot, que considera vital cumplir el plan de hacer llegar el tratamiento antirretroviral a tres millones de personas de los países en desarrollo antes de 2005. Avance en Europa El África subsahariana sigue siendo la zona más afectado y concentra el 95% de los enfermos. Sin embargo, el informe de la ONU advierte que en los países del este de Europa, especialmente Rusia y Ucrania, el Magreb y zonas de Asia, como Vietnam, los nuevos contagios están aumentando de forma muy alarmante, por encima de los que sufre África. La mayor parte de los contagios están relacionados con el aumento de consumo de droga por vía intravenosa. La ONU ha alertado sobre la peligrosa situación que padece China, ya existen bolsas de población donde los infectados alcanzan el 20% y que en muchos casos lo ocultan. Además, aseguran los autores del estudio que en muchos países asiáticos los enfermos niegan su estado ya que se han infectado por relaciones sexuales entre hombres, y la homosexualidad es considerada un estigma por la mayor parte de la población. Para la ONU, el reto de frenar el sida pasa por «dar un mayor impulso a los programas de prevención», y «un acceso más amplio a los tratamientos». «Se requiere un avance radical en estos frentes, y al unísono. De lo contrario, supondrá un fracaso». Pese a ello, Piot alertó de que ya se está detectando la venta de fármacos falsos contra el sida en los países más pobres, un delito que teme que se haga más común en los próximos años y que dificulte más el control de la enfermedad.