Hechos y figuras
15 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La de hoy es una de esas fotografías en las que, por mucho que escribas, ni siquiera puedes acercarte a la sugestión que produce la imagen. Aquello típico de que vale más que mil palabras. Pero bueno, al menos les voy a introducir en el tema. No tengo ni idea de cómo se coló la señora en la elección de míster Alemania, pero no cabe duda de que disfrutó de lo lindo. Mucho más que en un desfile de Armani o de cualquier otro pope de la moda. Sus ojos están a puntos de salir disparados como cohetes y su mente es un libro abierto. Si he de serles sincera, ya he visto alguna vez imágenes parecidas en directo y, qué quieren que les diga, me alegro de verdad. A ninguno de ustedes les extrañaría ver a un señor de edad colocando un billete en el tanga de una stripper . Pues vayan acostumbrándose, que el mundo sigue girando y los estereotipos cada vez valen menos. Lo único que lamento es no haber estado yo al lado de la señora. Por cierto, el concurso lo ganó un tal Ralph Schultz de treinta... años. Y es que, si se tiene salud, la edad no es ningún obstáculo. Tomen nota del ofrecimiento que le hizo Georges Bush padre a Mijaíl Gorbachov : lanzarse juntos en paracaídas. La invitación fue para celebrar el 80 cumpleaños del ex presidente de Estados Unidos y padre del actual jefazo del imperio. Pero Gorby , que tampoco es un jovencito, le contestó lo siguiente: «Creo que preferiré esperarte en tierra con un ramo de flores». «Espero que sean para mí y no para mi tumba», le respondió Bush. La verdad es que ambos mantienen una excelente relación y de vez en cuando se juntan para recordar los buenos tiempos de la distensión. Y, de paso, se ganan unos milloncetes dando conferencias sobre aquellos maravillosos años en los que parecía que de verdad, se iban a acabar las guerras. La terrible Isabel Observen porque no es normal ver con tanta claridad un huracán con semejante aspecto. Se llama Isabel y tiene a buena parte de la comunidad meteorológica pendiente de sus movimientos. Parece que no va a ser tan espantoso como se temía, aunque los vientos que desplaza alcanzan los 240 kilómetros por hora. Lo más probable es que acabe impactando contra Carolina del Norte y con efectos menos pavorosos de lo que se temía en un principio. Me he estado documentando y hay cinco grados para medir la potencia destructiva de un huracán. Y, claro, Isabel tiene el grado cinco y es el primer huracán de esta categoría que aparece desde 1978. Así que ya saben, los que vayan a dormir esta noche con Isabel, que se preparen. Yo, por mi parte, espero que, si algún día algún científico aburrido decide darle mi nombre a algún huracán, se deshaga todo en el mar.