¿Empujaría usted un cacahuete con la nariz durante casi diez kilómetros? No, ya sé que no. ¿Y si después de completada la hazaña le perdonaran una deuda de 21.000 euros? Bueno, la verdad es que no está claro que Mark McGowan , que así se llama el fulano de la fotografía, sea capaz de conseguir el reto y, mucho menos, que le condonen la deuda que ha ido acumulando en sus años de estudiante, que son muchos, porque el bueno de Mark tiene 37 añitos. Que se podía haber licenciado ya en doscientas carreras, si hubiera aprovechado el tiempo. Claro que si lo mejor que se le ocurre es ponerse a empujar un cacahuete con la nariz, no me extraña que siga estudiando. Su plan es ir desde la sede del colegio hasta el número 10 de Downing Street, para ver si a Tony Blair se le ablanda el corazón. Pero yo creo que Mr. Blair no está para estas coñitas. El veterano estudiante ha reconocido que su mayor dificultad estará en cruzar las calles de su recorrido. No me extraña. En cualquier caso, es un uso nuevo para la nariz. El violento hermano de Mette-Marit Se llama Espen Hoiby y es el hermano mayor de la princesa Mette-Marit . Y, por lo que se ve, tiene malas pulgas. Un tribunal de Oslo acaba de condenarle a sesenta días de cárcel y a una multa de cinco mil euros por la paliza que le propinó a una ex novia hace un año en una fiesta de cumpleaños. El angelito le rompió un dedo aparte de causarle múltiples contusiones. Hoiby, que era piloto de las líneas aéreas suecas, perdió su empleo en cuanto su empresa tuvo conocimiento de la sentencia. El iracundo piloto dice que sólo la insultó y que va a recurrir la sentencia. Pero, de momento se le ha caído el pelo. Por tener la mano tan larga. No hubiera incluido una fotografía de culturistas (y menos tan feos como estos) de no ser que el concurso en el que están marcando músculo no se hubiera celebrado ¡en Afganistán! De algún modo ellos también saborean un cachito de libertad porque, con el régimen talibán nunca hubieran podido exhibirse en paños menores. Pero ahí los tienen, como una consecuencia dudosamente deseable del retorno de las libertades. No es una metáfora. La recibió Alejandro García , alcalde de Iscar (Valladolid), por participar en un encierro. Al parecer, el regidor (que se encuentra bien) es un buen aficionado a los encierros. Supongo que ahora, un poquito menos.