Armonía animal

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay algo especial en esta fotografía ¿no creen? Algo de armonía, de cariño, de paz. Ella es una jirafa masai y él, su cuidador. Ambos están unidos por el zoo de Melbourne, donde reside ella y trabaja él. No es un zoológico al uso, sino un parque donde los animales disponen de un amplio espacio para vivir. A pesar de ello, ante una bolsa de zanahorias, esta jirafa ha preferido la comida fácil a tener que buscarse la vida por el parque. Supongo que el hecho de haber metido un perrito en casa me hace algo más comprensiva con la curiosa relación entre los humanos y el resto de los animales. Aunque una cosa es un cachorro y otra una jirafa. El perdón de Hillary Y en esta onda de armonía, qué mejor que seguir la crónica con el perdón público que Hillary Clinton expresó hacia Mónica Lewinski . Lo hizo a través del semanario brasileño Época , dentro de su gira mundial promocionando el libro que está convirtiendo a los Clinton en algo más millonarios de lo que ya eran. El libro de Hillary le ha supuesto hasta el momento unos ingresos aproximados de un millón de euros. Una bagatela comparado con los nueve millones que ganó su marido a golpe de conferencias y discursos por medio mundo el año pasado. Ahora bien, los analistas de la pareja consideran que Living history , que así se llama el libro de Hillary, podría rentuar hasta ocho millones de dólares a las arcas de los Clinton que, según parece, abandonaron la Casa Blanca con varios millones de dólares en deudas por todas las investigaciones que tuvieron que llevar a cabo durante el proceso contra Bill. Así que ahora que su economía mejora, no es extraño que a Hillary le sea algo más fácil perdonar. Me habría gustado seguir la crónica por el camino de la paz, pero en este caso se trata de todo lo contrario. El protagonista de la noticia es Rick Bronson , un camionero cuyo trabajo era distribuir Coca-cola , pero que fue despedido por la famosa multinacional después de que fuera sorprendido bebiendo un refresco fabricado por Pepsi . Así se las gastan en Estados Unidos. En realidad, los compañeros de sindicato del camionero despedido creen que la razón verdadera era su militancia sindicalista, porque el argumento oficial esgrimido por la compañía es que ninguno de sus trabajadores puede difamar a la marca. En fin, lo más razonable es lo que expresó el jefe del sindicato: «Si Rick es un consumidor de Pepsi, ¿qué puede hacer?». Todo un símbolo: cinco hombres y cinco mujeres viajaban en un velero convertido en plató para un programa de telerrealidad en Irlanda. El velero encalló y se fue a pique con todos sus concursantes. Aunque todos lograron ser rescatados sanos y salvos, el programa se acabó. En este afán por acabar con la telebasura, algunos pueden ir tomando nota. Es un sistema más.