«Pensaba que era imposible ser astronauta y español a la vez»

El ingeniero aeronáutico reconoce que después de un accidente como el del «Columbia» «queda un poco de angustia»


madrid

Pedro Duque, ingeniero aeronáutico y astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), tendrá que pasar casi un año en la Ciudad de las Estrellas en Rusia antes de ser lanzado de nuevo al espacio, el próximo otoño, a bordo de un cohete Soyuz con destino a la Estación Espacial Internacional (ISS). Este madrileño de 39 años, que nació en el popular barrio de San Blas, que está casado y es padre de tres hijos, se prepara para la misión con «un poco de angustia» tras el accidente sufrido hace dos semanas por el transbordador espacial Columbia, minutos antes de aterrizar.-¿En que consistirá su trabajo a bordo de la nave «Soyuz»?-Soy el ingeniero de vuelo, el encargado de los sistemas de la nave, de dar los comandos al director de sistemas en caso de fallo de los automatismos.-¿Estaría preparado para quedarse como tripulante de la Estación Espacial Internacional?-Un tripulante de la estación espacial tiene que saber muchas cosas para solventar los problemas en caso de fallar la comunicación con tierra. Por si a caso, he empezado a estudiar, pero todavía hay tiempo si deciden que tengo que quedarme.-¿En qué experimentos tiene que participar durante la semana que estará en la ISS?-Vamos a grabar un vídeo para que los niños puedan entender las leyes de la física, por la diferencia de cómo se comportan las cosas en el espacio y en la Tierra. Además, haremos experimentos científicos de cristalización de diversas sustancias; biológicos, para estudiar el desarrollo de embriones y otros de medicina.-¿Qué le han dicho en casa del viaje después del accidente del «Columbia»?-No ha sido tan difícil, porque el vuelo se hará en una nave Soyuz , que no tiene nada en común con el transbordador espacial. En todo caso, siempre queda un poco de angustia después de estas cosas pero lo superaremos.-Dado que las lanzaderas de la NASA están en tierra, ¿la ESA podría tomar la cabeza con su nueva nave, el Automated Transfer Vehicle (ATV)?-Si el transbordador tuviera que estar en tierra más allá del año que viene el ATV será imprescindible. Es un vehículo de carga autopilotado. El único punto en el que se puede introducir control manual es a la hora de evitar una colisión en la estación. Es capaz de llevar 12 toneladas de carga, en lugar de las poco más de 2 de la Progress rusa.-Desde el populoso y no menos conflictivo barrio de San Blas, en Madrid, viajó a las instalaciones de la NASA en Texas, ¿cómo se produjo el salto?-Pues pasando por la Agencia Europea del Espacio en Colonia. Empecé estudiando en un colegio de San Blas, después en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica y de ahí prácticamente fui directo a la ESA.-¿Alguna vez soñó con ser astronauta?-Todos tenemos esas ideas cuando somos pequeños. Pero yo procuraba ser un poco realista y pensaba que era imposible ser astronauta y español a la vez. En 1985, cuando España empezó a participar en la Estación Espacial, al menos sobre el papel, parecía más posible. Un par de años más tarde nos presentamos 600 candidatos en España a las pruebas para ser astronautas. En total, en Europa, éramos 6.000 aspirantes.-¿Qué sintió cuando al final le eligieron?-Más sorpresa que otra cosa. Casi no me dio tiempo a pensar, porque enseguida se echó encima toda la prensa y se convirtió todo en un remolino que te llevaba.-¿Y cuando le llamaron para viajar a bordo del transbordador «Discovery», en el año 1998?-Eso sí que fue una gran alegría, la culminación de un montón de años de esfuerzo. Conseguimos todos los propósitos de la misión. Quedamos todos muy contentos del viaje.-¿Cual es el momento en el que se pasan más nervios dentro de una nave espacial?-En una misión todo el tiempo se tienen. Hay que tener respeto a estas cosas, como el que se enfrenta a un toro. El que no tiene miedo es porque no sabe de qué va.-¿Qué fue lo más complicado en su carrera de astronauta?-Las pruebas de selección. Duraron un año y cuatro meses. Fue un período complicado, largo y de mucho esfuerzo personal. Luego, dentro de la preparación de astronauta, se suele exigir bastante para que podamos reaccionar rápidamente en situaciones de posible peligro dentro de la nave. Por este motivo hay que aprenderse algunas actuaciones de memoria.

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