Pérez Esquivel: «Bin Laden y Bush dicen lo mismo, porque los extremos se tocan»
SOCIEDAD
El Nobel aseguró en el ciclo «Voces de actualidad» que «cuando termina una guerra no se alcanza la paz» «Cuando termina una guerra no se alcanza la paz. El conflicto entra en otro nivel, pero si hay sometimiento la paz está ausente». El Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel participó ayer en el ciclo Voces de actualidad , de La Voz de Galicia, organizado por la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, para hablar de Los derechos humanos. El reto del siglo XXI. Buena parte de su intervención se centró en la guerra que planea Estados Unidos.
14 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Esquivel argumentó que «no existen las guerras santas ni las guerras justas, porque todas llevan a la destrucción y a la muerte». Por eso, dijo, «Bin Laden y Bush dicen lo mismo, porque los extremos se tocan». El luchador por la defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar argentina insistió en la importancia de la reflexión en un momento como el actual. «En un mundo donde nos imponen un pensamiento único ajeno de dominación y de sometimiento, es necesario desarrollar un pensamiento propio». Por eso, defendió, uno de los grandes retos del siglo XXI es «la creatividad» para hallar soluciones a los grandes problemas de la humanidad. Presidente del Consejo Honorario del Servicio de Paz y Justicia Latinoamericano y de la Liga Internacional por los Derechos Humanos y la Liberación de los Pueblos, Pérez Esquivel expuso que otro de los retos es revisar el valor de palabras como «democracia» por medio de una conciencia crítica. «Estamos trabajando por una democracia participativa; en Argentina han surgido asambleas populares en los barrios en las que la gente comienza el ejercicio de la democracia horizontal, en redes, no piramidal». Y se hizo esta pregunta: «¿Qué pasa para que a España la quieran llevar a una guerra y no se escuche el clamor del pueblo?». Cuando alguien del público mencionó al joven que fue agredido por gritarle a Aznar «no a la guerra», afirmó: «Si el presidente dice una barbaridad, el pueblo tiene derecho a interrumpirle; si nos dejamos dominar por cobardía pasamos a ser objetos, no sujetos».