La mítica ciudad de Marco Polo, Patrimonio de la Humanidad, se sumergió otros 35 centímetros en el siglo XX
05 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La quinta parte de la mítica ciudad de Venecia permanece sumergida en sus propias aguas desde el pasado mes de noviembre debido al efecto de las mareas altas, que en el año 2002 alcanzaron registros récord y causaron la alarma de las autoridades locales. La ciudad de los canales, Patrimonio de la Humanidad, sigue además su progresivo hundimiento en la laguna sobre la que se asienta. Tanto que descendió 35 centímetros a lo largo del siglo XX. «Este invierno ha sido una calamidad. El fenómeno de las mareas altas se ha producido de forma continua, hasta el punto de que en diez ocasiones se han superado los ochenta centímetros de altura; en tres, un metro; y dos veces, un metro con veinte, cifras sin precedentes para esta época del año», asegura el alcalde de la ciudad, Paolo Costa. La histórica y legendaria ciudad de Marco Polo, edificada sobre un grupo de islas de las lagunas del Adriático que acogen 90 iglesias bizantinas y numerosos y ricos museos, ha sufrido desde hace siglos las devastadoras consecuencias de mareas excepcionalmente elevadas que, acompañadas por vientos fuertes, acaban arrastrando el agua del mar a la laguna. «Al inicio del siglo XX, las mareas altas se producían sólo una media de siete días al año; ahora, el promedio es de 200 veces», precisa Roberto Cecchi, profesor de Historia del Arte, en declaraciones al diario Il Messaggero . En noviembre pasado se registró una marea récord, de 147 centímetros de altura, la quinta más elevada desde que se iniciaron las mediciones del fenómeno con criterios científicos. La peor fue la registrada el 4 de noviembre de 1966, cuando una serie de inundaciones que arrasaron todo el norte de Italia cubrió Venecia con 194 centímetros de agua. Entre los días 14 y 26 del pasado mes de noviembre la ciudad sufrió de forma permanente las consecuencias de la marea alta. «Lo que era un fenómeno excepcional se está transformando en normal y la vida diaria resulta cada vez más difícil», lamentan los comerciantes y operadores turísticos de la ciudad, que reclaman medidas y fondos para impedir que Venecia se sumerja en las frías aguas durante los meses de invierno. La lucha por salvar Venecia comenzó hace muchos tiempo y ya en el siglo XVI los dirigentes de la república veneciana idearon, después de muchos esfuerzos, la desviación de dos ríos para proteger la ciudad del efecto de las aguas.